Jesús de Nazaret, las procesiones y la campaña electoral

Varios centenares de veces a lo largo de mi vida me han llamado anticlerical, iconoclasta y ateo. No entraré en minucias porque mis amigos no necesitan explicaciones, mis enemigos van a seguir pensando mal les diga lo que les diga y, a mi ser anarquista y vejestorio, se la sopla la opinión pública y publicada porque a estas alturas de la existencia solo importan los buenos arroces, los buenos amigos, una pareja dulce y no beligerante y una buena carrera de motos o un buen partido de fútbol, un buen libro o un buen disco un domingo por la tarde o en cualquier otro momento.

No soy ateo, todo lo más agnóstico. El problema de Dios y su existencia, que me preocupó en serio hace muchos años, hoy me tiene sin cuidado. No voy a ser un Unamuno cualquiera que, a las puertas de la muerte, se convierte por si acaso. No sé si Dios existe. Lo que si tengo claro es que a mí no se me ha manifestado de ninguna manera ni me ha regalado el don irracional de la fe para que crea todo lo que me dicen quienes se llaman sus mensajeros, sus intérpretes, los depositarios de su mensaje y, en definitiva, quienes dicen tener línea directa con él para conocer sus designios y señalarnos el camino a los corderos –como miembros del rebaño nos etiquetan- para que los sigamos a ciegas y sin rechistar.

Jesús es una figura tan histórica y tan real como Cicerón, como Julio César, como Trajano, como Adriano o como la reina Juana

Desde mi agnosticismo practicante, nadie ha podido pillarme nunca en un renuncio. Jamás he tenido una mala palabra para Jesús de Nazaret ni para su madre, otra cosa son dogmas, gilipolleces y construcciones filosofoteológicas posteriores, siempre interesadas. Sé, porque me he hartado de estudiarlo que Jesús es una figura tan histórica y tan real como Cicerón, como Julio César, como Trajano, como Adriano o como la reina Juana. Un hombre con una personalidad arrebatadora y magnética que luchó contra las hipocresías de su tiempo – las mismas que ahora- contra los explotadores y los corruptos, contra los que se aprovechaban de la credulidad del pueblo analfabeto para imponerle condiciones de vida indignas, so capa de que esas condiciones eran la voluntad de Dios. Jesús se enfrentó al poder establecido anunciando la llegada de un orden nuevo, se enfrentó a los capitostes de la época, los fariseos, los miembros privilegiados del sanedrín y los expertos biblistas que interpretaban el libro a su medida… Se enfrentó a ellos, los desenmascaró y eso le costó la vida. Jesús, junto a él, dio protagonismo a las mujeres a las que trataba con una seriedad y un respeto excepcionales en su época. Habló del amor como sinónimo de tolerancia, de ser paciente y de ayudar sin pedir inmediatamente una recompensa a cambio. El intentó dejar sentado un compromiso ético que, a la vista de la evolución del mundo incluida la de quienes dicen llamarse seguidores suyos, no ha calado en absoluto porque el egoísmo universal sigue siendo la pauta universalmente válida.

Pilatos era un mediocre que soñaba con ser emperador, como todos los tontos que se creen llamados a tareas altísimas y son solo unos trepillas de medio pelo

Algunos culpan a Pilatos de su muerte – el político trepa que se lavaba las manos eludiendo responsabilidades-. Pilatos era un mediocre que soñaba con ser emperador, sucesor de Tiberio que era viejo y caótico ya, como todos los tontos que se creen llamados a tareas altísimas y son solo unos trepillas de medio pelo, le fastidiaba enormemente ser un jerarca de cuarta división en una pequeña provincia romana. Los judíos y sus intrigas religiosas traían sin cuidado a los romanos que tenían dioses –decían ellos- potentes y suficientes para hacer frente a cualquier contingencia. Permitieron una muerte horrible, la crucifixión de un hombre bueno tras un proceso sumarísimo y sin ninguna garantía, para quitarse de encima a los palizas, los pelmazos farsantes ultraortodoxos que clamaban contra un blasfemo que había dicho que era rey. Una sarta de montajes para seguir con sus chollos.

Jesús no fue asesinado en la primavera del año 33 de nuestra era. La semana santa no es sino la cristianización que llevó a cabo la Iglesia –lista y con una enorme capacidad de adaptación al medio- de las anteriores fiestas paganas. Aquí se cristianiza el equinoccio de primavera, el día en el que el sol alcanza el punto más alto en el cielo para el observador. La primera luna llena que hay después de ese equinoccio, determina la semana santa. Por eso cada año cambia.

Cuéntenme entre los indecisos a día de hoy, por favor. Solo tengo claro qué es lo que no voy  a votar

Con las elecciones a diez días vista, los políticos, que suspiran por el sillón, el estrado, el coche oficial, los desplazamientos gratis y las dietas… se brean con violencia inusitada y hablan de manos manchadas de sangre, de derechita cobarde, de ultraderecha fascista, de comunistas peligrosos y de pactos vergonzantes con los que se van a cargar a España. Echan mano de etarras disueltos y extinguidos, de Don Pelayo, líder de la reconquista, de los reyes católicos, de la momia de Franco y del brazo incorrupto de Santa Teresa. Cualquier cosa es buena para pillar unas docenas de votos, incluso meter a la gente el miedo en el cuerpo con lo que llaman coaliciones contra natura porque la única coalición natural parece que tuvo lugar hace unas semanas en la Plaza de Colón. Cuéntenme entre los indecisos a día de hoy, por favor. Solo tengo claro qué es lo que no voy  a votar.

En tiempo de elecciones, los buscasillones, se pegan a las procesiones como se pegan a las hogueras o a la santa faz. Cualquier evento es bueno para hacerse visible: concejales desahuciados, tránsfugas, militantes de partidos ignotos, chupalápidas, aspirantes con posibles, aspirantes que se quedarán en eso…. Todos suspiran por una medalla con un cordón bien gordo y un báculo o una palmera que los sitúe en primera fila, sacando pecho, metiendo papada y barriga, luciendo traje impecable. Todo es perfecto para que, el vecino que toma una cerveza en una terraza mientras pasa la procesión – lo mismo vale para la peregrinación a la Santa Faz o los desfiles de hogueras-, se quede con la cara del prócer en cuestión y meta su nombre en la urna del día D.

Pasa la Semana Santa y Jesús de Nazaret vuelve al desván. Su mensaje liberador, humanista, favorable a los pobres y rojazo queda en el olvido. Hasta el año siguiente cuando haya otro equinoccio de primavera. Mientras tanto, los políticos a lo suyo. Algo que los ciudadanos de a pie, los que no mandamos nada, los que no decidimos nada, los pensionistas, los que engrosan las listas del paro porque la crisis es jodida, los que se ven negros para pagar la hipoteca…nosotros, los que solo tenemos nuestro voto, sabemos perfectamente que es lo suyo.

3 thoughts on “Jesús de Nazaret, las procesiones y la campaña electoral

  1. Bien, muy bien tus páginas: sabes lo que dices, lo dices con visión y convicción y eso no suele ocurrir a menudo, te agradezco la posibilidad que me has ofrecido de leer: “gratis”… unas reflexiones que te habrán costado un tiempo asumirlas y redactarlas con tal pulcritud y acierto que, seguramente, a algunos nos encantan y…a otros podrán dese-cantarles, pero así es la vida: cada cual tiene y debería tener opinión clara sobre sus convicciones, opiniones…y expresarlas con entera libertad a los cuatro vientos, la hipocresía, para los hipócritas y allá cada cual con el traje que prefiera elegir. Muchísimas gracias.

  2. Estoy bastante de acuerdo con lo que escribes, pero discrepo en lo que dices que solamente tenemos el voto para influir en la marcha de la sociedad Creo que ni es verdad.Creo que con un mayor compromiso de la ciudadanía nos iría mucho mejor. Para hacer visible ese compromiso haría falta hacerse una pregunta clave ¿ De qué estoy dispuesto a prescindir Yo? De lo mío, de algo medianamente importante,
    Para mejorar la sociedad hace falta predicar con el ejemplo y tratar de ser consecuente lo que digo con lo que hago.5

  3. Magnifica disertacion Manuel, con la que estoy de acuerdo, muy a pesar de los clerigos y representantes del santo oficio. En cuanto a los politicos implicados en esta carrera febril a engancharse a algun puesto o tronito bien remunerado soy tan agnostico como tu, solo deseo que entre los elegidos haya un minimo de cordura para dialogar con respeto.

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