Las listas electorales y otras minucias

La televisión –los informativos– es un espectáculo sin freno ideal para psicoanalistas. Hay que fijarse en lo que llaman los entendidos “el lenguaje corporal” que, la mayoría de las veces, no tiene nada que ver con lo que verbaliza el político en cuestión. Yo dejo la política, aunque todavía estoy de muy buen ver y sirvo para muchas cosas y seguiré votando a mi partido de siempre. Y dice eso, con sonrisa de oreja a oreja – ficticia- con el alma encogida y con ganas de soltar sapos y culebras por esa boquita recién restaurada, una persona con setenta y varios años, minutos antes de que la liquiden porque no entra en el “nuevo proyecto”. Sabido es que en las clases –a las que acuden todos para aprender trucos– de hablar en público, de coaching, de manejo de multitudes y de cómo vender un producto, los políticos aprenden, fundamentalmente, teatro, escenificar emociones que no sienten y anhelos que les importan una mierda así como a ocultar miedos que los tienen acongojados por no usar otra palabra más contundente. Puro postureo, pura falsedad.

Le sale la satisfacción por cada poro de su piel, se ha venido arriba y le falta meternos con calzador un sermón apocalíptico e instarnos a una conversión radical hacia la derecha ahora que estamos en cuaresma, tiempo de reflexión, penitencia y arrepentimiento. Este señor saltó a la fama por una desgracia que no se le puede desear a nadie, el asesinato de una chiquilla por parte de un pederasta psicópata al que, conforme al evangelio, más le valdría no haber nacido y a nosotros que no lo hubiera hecho. Con todo el respeto a su inevitable dolor, desmesurado e incomprensible, me revienta el uso que este maestro de predicadores ha hecho de él. Es predicador de no sé qué confesión religiosa – me da lo mismo porque todas son iguales- y ha rentabilizado su arte de chupar cámara – recordemos las plegarias no escuchadas por ningún ser supremo cuando el chiquillo que cayó a un pozo en Totalán-, ha rentabilizado su arte, digo, y ha ascendido en la escala social. Ha pasado de ser llamado por el PP “para colaborar por la mejora de la justicia y encauzar la reforma del Código Penal” – una asesoría en  regla-(ver pp.es actualidad de 15-3-2012) a ser cabeza de lista al Congreso para poder profundizar allí en ese mismo encauzamiento. Tiemblen Rodríguez Devesa, Del Rosal, Vives Antón, Muñoz Conde y Mappeli Caffarena. Tiemblen porque el Sr. Cortés, de la mano de Casado – maestro en carreras fulgurantes- va a poner en su sitio el ius puniendi español para mayor gloria de Dios y de Monseñor Cañizares.

Lo que más me duele es que Cuatrecases no tenga un hueco para mi parecido al de Soraya, que eso sí que es un puesto y no el que  le dieron a Solari en el Madrid

Ha sido liquidado el Marianismo. No es verdad, sigue ahí para cuando haga falta y sustituido, de momento, por el aznarismo rampante que necesitará de toda la recua de la ultraderecha hispana para formar una mayoría mínima capaz de formar gobierno que no es lo mismo que gobernar. Los defenestrados dicen que se van porque quieren, que necesitan un respiro, que quieren emprender otro camino en su vida  profesional particular y dos mil mentiras más, cada una menos creíble que la anterior. Todo, todo lo que sea menos decir: me voy porque me han echado o me voy antes de que me echen y lo que más me duele es que Cuatrecases no tenga un hueco para mi parecido al de Soraya, que eso sí que es un puesto y no el que  le dieron – provisionalmente- a Solari en el Madrid.

El alcaldable socialista de Franco, ya pone el parche antes de que le salga el grano y pide a voz en grito – después de que la lista haya sido cerrada- que se incorpore a ella a un par de Sanchistas. Vamos a socializar las pérdidas, parece decir el hombre porque, entre él y los demás amasados por el viejo senador, han cantado la derrota antes de empezar la partida. Barcala sigue brindando y no para de expresar su júbilo porque ha encontrado un chollo donde menos lo esperaba. Ni rivales tiene a los que pueda otear mínimamente desde su sillón.

De los demás no puedo decir nada porque no están ni se les espera. No sé si alguno andará en su casa bordando pancartas o inventando eslóganes efectistas, pero,   hoy en día solo hay dos rivales y uno – el de Franco- ya está noqueado antes de empezar el baile.

¿Cuántos notarios se presentan a estas elecciones? He oído en los telediarios del domingo a varios políticos con la misma cantinela: Voy a tomar nota. Rivera (Primo de) el del partido de aluvión dice que va a tomar nota de lo que hacen los socialistas. La reina del Susanato – ex faraona de mi tierra- dice que va a tomar nota de lo que le han hecho en el Comité Federal socialista con votaciones por unanimidad a la búlgara. Abalos, ministro en funciones, dice que va a tomar nota de que Susana está tomando nota. Demasiados agravios apuntados para estar pendientes luego de las cosas que hacen falta a los ciudadanos que, en definitiva, son los que pagan sus puestos tan cómodos y bien remunerados.

Digo públicamente que Juan Ramón Gil es el periodista que más sabe de la política valenciana y, desde luego, un articulista envidiable. Leo su artículo sobre Zaplana – ex interno de la cárcel que yo inauguré en el 93- y me quedo planchado. La jueza del caso Erial  o caso Zaplana, que tenía bien claros los indicios racionales de criminalidad,  “no solo ha dado cuerpo a los peores temores sobre este caso, sino que lo ha situado en su auténtica dimensión”.

Después de estar ocultos y, transcurrido un tiempo prudencial, hay que repatriar esos fondos, dispersos y enmascarados en paraísos fiscales, y blanquearlos convenientemente para que tengan apariencia de legalidad

Publiqué un libro  en 2005– que  presentaron Belloch, Antonio Asunción y Bernardo del Rosal y que reventó de gente el Club Información- titulado Criminalidad Organizada. Desde la llegada al poder – presuntamente hasta que haya sentencia- se comenzaron a reclamar comisiones a cambio de adjudicaciones. Esto, clarísimamente – si se demuestra en sentencia- es crimen organizado por varias razones: Se ejerce la actividad delictiva desde el poder y la capacidad extraordinaria que encierra. Hace falta la intervención de otras personas, jerárquicamente sometidas, para ocultar los frutos crematísticos de dicha actividad. Después de estar ocultos y, transcurrido un tiempo prudencial, hay que repatriar esos fondos, dispersos y enmascarados en paraísos fiscales, y blanquearlos convenientemente para que tengan apariencia de legalidad. Además de lo anterior, el acceso al poder tuvo lugar con un “Tamayazo valenciano” perpetrado por una famosa tránsfuga de nombre – si la memoria no me falla- Maruja. Que, digo yo, algo recibiría a cambio de su ser tránsfuga. Se añade, para mayor Inri, el pelotazo Terra Mítica, edificada sobre un incendio previo, construida en tiempo récord y en concurso de acreedores también a velocidad vertiginosa.

El tufo que desprende todo esto es insoportable pues presuntamente – hasta que haya sentencia- parece que debajo de aquel señor impecable, que siempre aparecía como recién salido de la ducha, del maquillaje y de la sesión de spa, que tenía un verbo florido y convincente contra toda corrupción en política, yacía, bajo la indignación que le generaban los corruptos, un delincuente de cuello blanco – presunto hasta sentencia- pero con todas las letras.

El dinero, decía un viejo estafador de poca monta, que se comió varios años de talego cuando los juzgados de Benalúa eran cárcel, el dinero es como la hermosura. No puede estar oculto. ¿De dónde han salido los casi 10 millones de euros de que habla la jueza en la instrucción?

¡Señor, llévame pronto, pero espera a que haya sentencia en este caso y yo pueda leerla!

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