Carnaval y roles de género

En estas fechas nos estamos preparando para la celebración de los carnavales con la compra de disfraces, maquillajes, etc. Desde la Unión de Consumidores queremos advertir de la importancia de adquirir productos de calidad, en establecimientos especializados y de confianza, y de realizar una elección del disfraz responsable, evitando estereotipos sobre todo cuando los destinatarios son los menores.

Al igual que en años anteriores, la Unión de Consumidores ha comprobado en diferentes web de tiendas de disfraces los modelos de disfraces que se ofertan para la celebración de Carnavales y el abanico de precios de estos artículos. Una de las principales conclusiones, es que se sigue utilizando la imagen de la mujer, con disfraces provocativos y presentándola como un objeto sexual. Una vez más queda evidente, el continuo abuso de los roles de género especialmente en los disfraces de oficios y profesiones para niños y niñas. En los disfraces de profesiones, los niños pueden disfrazarse de soldado, aviador, astronauta, piloto, boxeador.

En este sentido, los niños pueden disfrazarse de soldado, piloto de carreras o de vuelo, jugador de rugby, policía swat,  en cambio las niñas se disfrazan de animadoras, doncellas, azafatas, enfermeras sin que exista la posibilidad por ejemplo del niño enfermero o la niña piloto. Y en el caso, de que exista el disfraz de la profesión para ambos sexos, como el caso de policía, bombero, cocinero, la vestimenta femenina no se corresponde con el uniforme habitual y diario de esa profesión, estableciendo una diferencia por sexos en la vestimenta que no existe en la realidad.

La diferenciación por género queda más evidente por el sistema de búsqueda establecido en las webs, ya que desde las propias pestañas de las webs, tal vez al objeto de facilitar la búsqueda a los usuarios, ya de antemano discriminan y establecen la búsqueda por género

Además, esta diferenciación por género queda más evidente por el sistema de búsqueda establecido en las webs, ya que desde las propias pestañas de las webs, tal vez al objeto de facilitar la búsqueda a los usuarios, ya de antemano discriminan y establecen la búsqueda por género, limitando la posibilidad de una elección más amplia e igualitaria sobre todo cuando existen disfraces que por su propia confección son totalmente unisex, aunque sólo se pueden encontrar por búsqueda en determinado género.

Todos estos datos reflejan la necesidad de hacer un mayor hincapié en reclamar una mayor implicación de los fabricantes y distribuidores de los disfraces, encaminados a evitar los estereotipos en sus diseños especialmente cuando los destinatarios son los menores. Hay que tener en cuenta que la presentación de estos productos no se corresponde con la realidad actual y supone una tergiversación de la sociedad actual por lo que es fundamental unos catálogos de disfraces que marquen coherencia y reflejen la realidad de la sociedad.

En cuanto a los precios, podemos encontrar disfraces desde 7,50€, dependiendo del tipo de traje, calidad, y si el usuario es un niño pequeño o un adulto, aunque la mayoría de disfraces su precio oscila sitúan entre 15€ y 25€. Además, es conveniente tener en cuenta que el precio del disfraz habitualmente no se corresponde con la imagen que se puede visualizar, ya que no suele incluir muchos de los complementos que aparecen en el conjunto de la imagen, y aunque lo indican habitualmente en la parte inferior de la página en letra pequeña, debería presentar la información con mayor claridad al consumidor para no inducir a error. Sería deseable que el precio del producto se correspondiera con la vestimenta y complementos que aparecen en la imagen del disfraz que visualiza el consumidor, sin perjuicio de que exista un mayor detalle al seleccionar el disfraz elegido.

Los disfraces para menores de 14 años se consideran juguetes y, entre otras cuestiones, deben tener la marca CE que garantice que los tejidos tienen una combustión lenta o advertir la existencia de piezas pequeñas o peligrosas

Hay que recordar que los disfraces para menores de 14 años se consideran juguetes y, entre otras cuestiones, deben tener la marca CE que garantice que los tejidos tienen una combustión lenta o advertir la existencia de piezas pequeñas o peligrosas que puedan ocasionar riesgo de asfixia. En los disfraces para adultos deben cumplir el etiquetado de las prendas textiles, indicando nombre, dirección y el NIF del fabricante, comerciante o importador, número de registro industrial en el caso de prendas fabricadas en España y composición del producto.

La Unión de Consumidores advierte a los ciudadanos que vayan a realizar estos días sus compras para Carnavales que tengan en cuenta una serie de recomendaciones:

  1. Los disfraces siempre deben cumplir el etiquetado de las prendas textiles, indicando nombre, dirección y el NIF del fabricante, comerciante o importador, número de registro industrial en el caso de prendas fabricadas en España y composición del producto.
  2. En el etiquetado de los disfraces para niños deberá figurar la marca CE, además de aportar información como: la edad recomendada, las advertencias de utilización y los datos de identificación del fabricante o responsable del producto. Así mismo, el etiquetado debe estar en español.
  3. En el caso de los complementos, hay que prestar especial atención a las máscaras. Éstas deben disponer de orificios suficientemente grandes para que garanticen la correcta ventilación, y evitar así la asfixia. En cuanto a las pelucas, debemos cuidar que estén elaboradas con materiales resistentes al fuego, como el nailon o el poliéster.
  4. Con el maquillaje se debe extremar la precaución, ante el riesgo de que estos productos no hayan sido sometidos a los controles dermatológicos adecuados, por lo que puedan producir alergias. Normalmente, su etiquetado no suele reflejar la composición y, en muchos casos, estas pinturas pueden contener plomo, una sustancia perjudicial para la piel y la salud.

Por último, la Unión de Consumidores recomienda un consumo responsable y recuerda que siempre se pueden reutilizar disfraces o complementos de otros años y elaborar en casa nuestro propio disfraz.

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