Serenidad y sensatez

Ha querido el caprichoso destino que confluyan en el tiempo dos asuntos de vital importancia para el futuro inmediato de nuestro país: el inicio del juicio a los líderes del “procés” separatista y el debate de los Presupuestos Generales para 2019 en el Congreso de los Diputados. Dos asuntos interrelacionados ya que la aprobación de las cuentas del Gobierno dependen del apoyo del secesionismo, que se empecina en vincularlo a que Moncloa se someta, sí o sí, a sus exigencias ilegales, entre otras, la de negociar un inexistente e ilegal derecho de autodeterminación, el nombramiento de un mediador internacional para el inexistente “conflicto” entre Cataluña y España, y la ilegal intervención por parte del Ejecutivo en favor de los procesados por el Tribunal Supremo que finiquitaría la separación de poderes. En definitiva, acabar o dejar malherido nuestro democrático Estado de Derecho, lo que finalmente ningún Gobierno democrático se puede permitir por más paripés previos que haya hecho hasta llegar el momento de la hora de la verdad. La hora de la verdad que llega inexorablemente cuando de las palabras se ha de pasar a los hechos concretos, cuando se ha de despejar la hojarasca demagógica para que se pueda ver con claridad la cruda realidad y cuando los protagonistas del enredo han de tomar decisiones palpables y cuantificables que finalmente les hará responsables de las consecuencias posteriores derivadas de ellas. Y en los dos asuntos que nos ocupan, como sucede en casi todos los asuntos, pasar de las palabras a los hechos es bien sencillo: en el primero de ellos, el juicio al procés, afrontar, con el Código Penal en la mano, las pruebas de culpabilidad, concretas y específicas, que puedan demostrar la veracidad de las acusaciones delincuenciales a los imputados; en el segundo de ellos, la aprobación de los PGE, constatar mediante el voto en el Parlamento si gozan o no del favor de la mayoría democrática parlamentaria. Al final, como dice Manuel Marchena, Presidente de la Sala de lo Penal del Supremo y responsable de la redacción de la sentencia sobre los graves acontecimientos del 1-O, que desembocaron en una ilegal declaración de independencia de Cataluña, cada quien ha de asumir la responsabilidad y la tarea que le compete con “serenidad y sensatez”, tal como él mismo declara tener en estos momentos. Serenidad y sensatez, cualidades que desgraciadamente no adornan a muchos de nuestros políticos y gobernantes a la hora de hacer determinadas declaraciones, promesas o negociaciones sin calcular las consecuencias personales y políticas cuando llegue el momento, que siempre llega, de llevarlas a la práctica evidenciando con ello la irresponsabilidad de las mismas. Tanto en el inicio del juicio a los líderes secesionistas del golpe al Estado, como en el debate presupuestario en el Congreso, atrás debieran quedar las previas demagogias y los postureos, las verdades a medias y las falsedades, las descalificaciones gratuitas y las declaraciones rimbombantes, las ambigüedades calculadas y las elucubraciones temerarias irreflexivas o los silogismos que parten de premisas falsas y, obviamente, dan como resultado una falsa conclusión. Sin embargo, no todos están dispuestos a apechugar con las consecuencias de sus propios actos y algunos pretenden prolongar la llegada de la hora de la verdad sin darse cuenta que ésta ya ha llegado y no caben medias tintas, por más que se hayan empeñado en el Congreso en hablar apenas de los Presupuestos ni debatir sobre ellos, y en el Tribunal Supremo de no apelar a las figuras delictivas contempladas en el Código Penal en la primera sesión oral del juicio. Pero, quieran o no, la hora de la verdad ha llegado, y más vale afrontarla con “serenidad y sensatez” por el bien de todos.

El pretendido chantaje del secesionismo, imposible de asumir por el Gobierno, daba así al traste con mantener su respaldo al Gobierno que ellos mismos habían elegido al apoyar la moción de censura de Sánchez a Rajoy hace apenas unos meses

El debate presupuestario finaliza con una aprobación mayoritaria de las enmiendas a la totalidad o lo que es lo mismo con un rechazo contundente a los Presupuestos presentados por el Gobierno de Sánchez, cuya Ministra de Economía, por más que mantuvo un tono más que solvente en el debate, fue incapaz de convencer a sus aliados separatistas para que apoyaran sus cuentas. El pretendido chantaje del secesionismo, imposible de asumir por el Gobierno, daba así al traste con mantener su respaldo al Gobierno que ellos mismos habían elegido al apoyar la moción de censura de Sánchez a Rajoy hace apenas unos meses. Sánchez, que acababa de afrontar su primera gran protesta en la calle (calificada por el PSOE como una “mani, facha” organizada por la “extrema derecha”) exigiéndole elecciones ya, tal como él mismo había prometido en la moción de censura, contemplaba en el Hemiciclo cómo sus poco fiables socios de ERC y PDeCat le reprochaban ahora su cobardía por no dar un paso adelante en negociar sus ilegales propuestas, según ellos, puestas encima de la mesa desde el primer instante del fallido “diálogo”, mientras la ministra Montero reiteraba ahora, una y otra vez, que jamás el Ejecutivo aceptaría negociar la figura de un mediador internacional, el inexistente derecho a la autodeterminación o la intervención en favor de aliviar la situación de los presos, con el adecuado argumento de que ello supondría atentar contra lo establecido en nuestra Constitución; en fin, lo que sabía cualquiera desde el principio menos, por lo visto, el Ejecutivo de Sánchez que se enteraba de ello el día del debate presupuestario. Ni habían servido las precedentes presiones de convocar elecciones, asumiendo un adelanto electoral si los Presupuestos eran rechazados, ni los silencios del Ejecutivo ante las intencionadas filtraciones sobre los famosos 21 puntos de Pedralbes para no soliviantar a los separatistas, dando así pie a un deterioro innecesario del Ejecutivo y a una serie de especulaciones sobre su intencionalidad….el indecente pulso Govern-Gobierno se decantaba a favor del primero, dejando en evidencia al segundo al rechazarle sus Presupuestos y colocarle en una situación de mayor debilidad. Previamente la derecha, tras escenificar su unidad en la manifestación de la madrileña Plaza de Colón, acusaba a Sánchez de ceder a las 21 condiciones de Torra y le responsabilizaba de no haberse levantado de la mesa de negociación en el instante de haber sido propuestas, mientras Pablo Casado sostenía “seguiremos en la calle para poner fin al gobierno de la mentira” y, junto a Rivera y Abascal, posaban juntos por vez primera, aunque el líder naranja intentaba por todos los medios evitarlo……y Sánchez, ante la inminente bofetada de sus propios socios, culpaba a PP, Vox y Ciudadanos de enfrentar a la sociedad, mientras en esas horas previas al debate presupuestario los populistas de Podemos, los socialistas y los independentistas lanzaban la consigna de que la convocatoria de la manifestación había resultado “un pinchazo” con la intención de volver al famoso “diálogo” fantasma, como se evidenció poco después en el Congreso. Sánchez se queda definitivamente sin excusas ante la movilización de la oposición, el rechazo de sus propios valedores secesionistas y las críticas internas de buena parte de los barones socialistas….con lo que el adelanto electoral es cada vez más probable, salvo que el Presidente quiera hacerse el harakiri y ahondar más aun en el descrédito del PSOE. El Presidente siempre tiene la última palabra.

La Fiscalía insistía a pocas horas del inicio del juicio que “fue rebelión”, mientras el Delegado del Gobierno prohibía el tráfico y las manifestaciones junto a la sede del Supremo

Y comienza el juicio a los doce líderes secesionistas encausados, a los que, antes de sentarse en el banquillo, visitaba Torra en la cárcel y, roto por fin el falso “diálogo” por parte de Sánchez, exigía negociar la “autodeterminación y el relator internacional”, mientras el Presidente cancelaba un acto previsto en Barcelona. Entretanto, la Fiscalía insistía a pocas horas del inicio del juicio que “fue rebelión”, mientras el Delegado del Gobierno prohibía el tráfico y las manifestaciones junto a la sede del Supremo, donde comparecían los encausados por encabezar el intento ilegal de independizar Cataluña, asunto que se esclarecerá durante un juicio que durará unos tres meses (salvo que se interfieran las elecciones generales) en un momento de flagrante inestabilidad política y cuyas sesiones se emitirán por televisión en un inédito esfuerzo de transparencia, para que todo aquel que quiera pueda constatar que en el mismo no hay trampas ni cartón y que todas las garantías y derechos procesales están sobradamente salvaguardados. Se trata del proceso más importante de la Democracia, pues la presunta víctima en nuestro Estado de Derecho y por tanto afecta a las libertades y derechos de todos los españoles. Pero, como era de esperar, la “serenidad y sensatez” a la que apela el juez Marchena, el Presidente del Tribunal, no son las cualidades que adornan a las defensas en la primera vista oral, al extremo de que los abogados de los imputados lanzan una ofensiva política en este primer día del juicio y sólo los defensores de los ex consellers Joaquim Forn y Santi Vila presentan una estrategia basada en argumentos jurídicos…..el resto se queda en proclamas políticas, en verdades a medias, cuando no falsedades, y en calificativos gratuitos sin argumentar, justo todo lo contrario de lo que corresponde en los enjuiciamientos donde son las pruebas, concretas y verificables, junto a los argumentos jurídicos, y no las suposiciones, los que han de avalar la emisión de una definitiva sentencia, condenatoria o exculpatoria, ajustada a Derecho, tras agotarse todos los recursos pertinentes por parte de todas las partes. Lamentablemente, los abogados de los acusados deciden abrir el proceso con tonos victimistas mediante arengas políticas, críticas a la parcialidad al Supremo y, paradójicamente, apelaciones a la Constitución de la que reniegan sus representados, quienes actúan al margen de la misma cuando les interesa y por ello están imputados, ya que en la Carta Magna, como en todas las constituciones de los países de la UE, ni existe el derecho a la autodeterminación, ni a un referéndum de ámbito territorial para independizarlo del Estado cuando la soberanía reside en todo el pueblo, en este caso en el pueblo español, y no en una parte del mismo. Nos esperan pues varios meses de esperpénticas sesiones judiciales, acompañadas de intolerables y ridículas actuaciones callejeras como la protagonizada por el prófugo Puigdemont, en este caso en Berlín, entregando un premio, sin estar prevista ni su presencia en la sala, a los autores de un documental, quienes atónitos ante la encerrona deciden devolverlo, mientras cada vez son más quienes se preguntan qué hace semejante individuo campando a sus anchas por toda Europa cuando sus subalternos en el Govern que presidía antes de fugarse están sentados en el banquillo. Entretanto, su delfín Torra, visita la sesión inicial del juicio, ante la indiferencia manifiesta del principal encausado, Junqueras, para después en rueda de prensa descalificar el juicio al “procés”, mientras el abogado de Junqueras, el líder de ERC, marcando la línea más dura contra el Tribunal, expone en la sala el alegato más político, sin argumento jurídico alguno, acusando a los jueces de tratarles como a “terroristas” y asegurando que se trata de “una causa general y prospectiva contra el independentismo”. El soberanismo, que finalmente ha dejado a Sánchez con el culo al aire, opta por la línea dura y por la demagogia, y con la vista puesta en Estrasburgo, arremete contra los jueces pidiéndoles que “no hagan de salvapatrias”, cuando no se está juzgando, frente a lo que ellos dicen, a ninguna ideología, ni a Cataluña, ni al pueblo catalán, sino a unos cuantos políticos, con nombre y apellidos, por haber cometido presuntos graves delitos contra el Estado y la Democracia.

Teruel se moviliza ante las carencias en la sanidad pública en una España vacía de médicos especialistas; que María Luisa Carcedo, Ministra de Sanidad, dice que “cuestionar el aborto no es volver al 85 sino a la Edad Media”

Por lo que respecta a otros asuntos cabe citar que Teruel se moviliza ante las carencias en la sanidad pública en una España vacía de médicos especialistas; que María Luisa Carcedo, Ministra de Sanidad, dice que “cuestionar el aborto no es volver al 85 sino a la Edad Media”; que el Real Madrid derrota al Atlético, 1-3, y le adelanta en la Liga mientras el Barça empata, 0-0, en el Camp Nou con el Bilbao y el Sevilla pincha en casa, 2-2, ante el Eibar; que dirigentes de Podemos piden que Montero sea la rival de Errejón; que el Gobierno dice que Sánchez usó el Falcon “por interés de España”; que un testigo implica a Roca en el amaño del mayor contrato de la Generalitat y los técnicos de la empresa de Aguas acusan también ante el juez a Germá Gordó, mano derecha de Mas; y que la venta de viviendas crece el 10% en un año y regresa al nivel de 2008.

Y del exterior, destacar que Francia regala a los jóvenes 500 euros para invertir en cultura, un cheque al cumplir 18 años para gastarlo en productos y actividades culturales; que el SPD intenta recuperar a su electorado con un firme giro a la izquierda; que el narco “Chapo” Guzmán es condenado a cadena perpetua; y que Guaidó intenta mantener viva la movilización contra Maduro y promete que la ayuda humanitaria entrará en Venezuela en diez días, y, durante otra marcha masiva por las calles de Caracas asegura que no habrá una guerra civil.

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