Pedro Sánchez me cansa

En Andalucía, en mi tierra, cuando uno lleva algo en lo más profundo de su ser, cuando lo tiene anclado irremisiblemente en su naturaleza, cuando algo es intrínseco e inseparable, se dice que “lo lleva en la masa de la sangre”. Nada hay más profundo ni más hondo, ni más irremediable ni que cambie menos que “lo que llevas en la masa de la sangre”. Hay delincuentes irremediables, irrecuperables, alimañas, psicópatas empeñados en hacer daño: los asesinos de chiquillas que las matan después de abusar de ellas. Los pederastas que se vuelven locos ante un niño de diez años, sin barba, sin formas definidas, pero… les gusta. No lo pueden remediar. Los estafadores que tienen una pulsión imparable de engañar al que tienen enfrente, de liar al julay y llevarse su dinero. No tienen arreglo porque el día que no engañan a nadie, lo consideran un día perdido. Todos esos tienen esa querencia  en “la masa de la sangre” y no hay nada que hacer.

Félix Tezanos, en lugar de cobrar, tendría que pagar por intentar, con cada profecía electoral, que todos comulguemos con las ruedas de molino que se saca de la manga

Siempre ha sido contrario a mi naturaleza comulgar con la derecha. No me gustaba Franco. Ni Margaret Thatcher, ni Reagan, ni Trump. Ni Pío XII ni Benedicto XVI. Ni Aznar, ni Rajoy, ni ese triunvirato recién conformado y que va a gobernar en coalición a poco que haya elecciones, que se llaman Casado, Rivera y Abascal. Y que son lo mismo. Idénticos como tres gotas de agua por más que se empeñen en diferenciarse. Van a gobernar en coalición a pesar de las predicciones de Félix Tezanos que, en lugar de cobrar, tendría que pagar por intentar, con cada profecía electoral, que todos comulguemos con las ruedas de molino que se saca de la manga y fríe u hornea a su gusto en la cocina de ese centro de investigaciones que pagamos todos. No puedo votar jamás a la derecha aunque me ofrezcan ser embajador en el Vaticano o en la República Dominicana. Lo llevo en la masa de la sangre. Pedro Sánchez me está cansando a base de gilipolleces, de frases hechas y que, cuando las desmenuzas, son frases huecas, como dichas de cara a la galería y para quedar divino de la muerte sin haber dicho nada. Me está poniendo difícil, con su gestión penosa, que yo pueda votarlo en los comicios que, más pronto que tarde, van a tener lugar al modo de la «Crónica de una muerte anunciada».

Estamos todos hasta los mismísimos del “problema catalán” y, por extensión tendemos a meter en el mismo saco a todos los catalanes como antes pasaba con los vascos

El triunvirato de derechas empuja de cojones y los que se llaman de izquierdas, no solo no contrarrestan sino que empujan en la misma dirección. Es penoso para un país estar en manos de Echenique, de un señor que anda disfrutando el permiso de paternidad para dar fe de su progresía y de muchos caimanes que se dicen progresistas y muy de izquierdas pero no han madrugado ni fichado en un trabajo ni un puñetero día en toda su vida. Y  no me hagan dar nombres que podría meter aquí un listado más largo que el de regimiento de artillería en el que hice la mili. Estamos todos hasta los mismísimos del “problema catalán” y, por extensión tendemos a meter en el mismo saco a todos los catalanes como antes pasaba con los vascos —los cuales por cierto están ojo avizor, a ver qué pasa para ver si emprenden el mismo camino—. Es cierto que los etarras pegaban tiros en la nuca, ponían lapas en los bajos de los coches y te metían en un zulo en los montes del Gohierri hasta que soltaban la pasta tus deudos o te recogían con los pies por delante en alguna cuneta disimulada con ramas y follaje. Es digno de estudio el gusto que tienen por las cunetas todos los fascismos.

El derecho de autodeterminación se contempla como el que tienen los pueblos que han sido colonizados por otros. Los congoleños tienen derecho de autodeterminación en relación con los belgas porque el Congo Belga tiene de belga lo mismo que yo de Madre superiora de la Santa Faz

Es cierto que los catalanes de las banderas con la estrellita —los independentistas se hacen llamar— y vean ustedes que en todas las autonomías hay gilipollas que le colocan la estrella a la bandera andaluza, a la gallega, a la  madrileña no porque ya tiene cinco e incluso a la del Cantón de Huétor Tájar o a los que pretenden la autodeterminación de Los Guájares. Cuando yo trabajaba de espía y daba ejercicios espirituales a los etarras en las cárceles españolas, después de someterme a un tratamiento para soportar el olor mezclado de pies, zotal,fritanga, panadería, café torrefacto y camisas sudadas una semana seguida, les decía siempre lo mismo cuando me soltaban —años 89-90 cuando los etarras mataban a diario— su monserga sobre la autodeterminación de los pueblos como  uno de los derechos humanos que recoge incluso la ONU como derecho esencial. Mire usted —contestaba yo al etarra que me miraba con ojos bóvidos como la vaca que mira al tren—: El derecho de autodeterminación se contempla como el que tienen los pueblos que han sido colonizados por otros. Los congoleños tienen derecho de autodeterminación en relación con los belgas porque el Congo Belga tiene de belga lo mismo que yo de Madre superiora de la Santa Faz. Los abisinios tenían derecho de autodeterminación de los italianos, los guineanos de los españoles y los argelinos de los franceses. Un estado, un país – que debería ser federal- con distintas regiones y nacionalidades integradas en él, se construye a lo largo de muchos años, en el devenir de la historia que siempre es larga. Un estado se construye a base de bodas —Isabel y Fernando. Juana la Loca con Felipe el Hermoso—; a base de guerras —Isabel contra Juana la Beltraneja, los Borbones contra los austracistas—; a base de traiciones —Emilio Mola traiciona a Batet Mestres y Franco los traiciona a todos. Fernando VII también, a todos—; a base de pactos —Godoy con Napoleón aunque aquello terminara como el rosario de la aurora—. Un estado es una creación administrativa, política, social, económica, cultural….una cosa muy seria que no puede ser puesta en cuestión cada vez que unos cuantos señores cogen las pistolas y pegan tiros —caso etarra— o cada vez que unos cuantos señores hacen de bisagra y son precisos para aprobar los presupuestos generales de estado – esto último me interesa porque me han subido la pensión 40 pavos en mi calidad de anciano parásito, aunque sé que luego llegará Montero —Montoro pasó a mejor vida por fortuna— y me lo requisará por otro lado.

En mi etapa mezcla de espía y de director espiritual etarra, estos suspiraban por tener mediadores internacionales: Gerry Adams, Kofi Anam y hasta Jimmy Carter son nombres que escuché

La similitud catalán-etarras, y siento decirlo, es flagrante: festivales en las puertas de las cárceles para animar a los presos, las visitas organizadas de todos los “políticos comprometidos” al modo de Pantaleón y las visitadoras —me fastidia la cita porque Vargas Llosa se ha hecho de Vox o de Ciudadanos o del PP, de algo de eso que es lo mismo-. Carteles en las ventanas para que “sientan la solidaridad” y el gran elemento, el elemento santo que canoniza los movimientos desintegradores: el elemento internacional. Recuerdo, en mi etapa mezcla de espía y de director espiritual etarra —ya me podían dar una de las medallas , pensionadas, de Billy el Niño que yo sí me jugaba la vida— estos suspiraban por tener mediadores internacionales: Gerry Adams, Kofi Anam y hasta Jimmy Carter son nombres que escuché.

Sánchez, que me cansa, ya lo he dicho, se ha tragado el sapo y ahora no saben si llamarlo notario, relator, mediador, coordinador o como cojones decirle a esa figura fantasmal que, eso sí, tiene que ser de prestigio, ecuánime, independiente y extranjero. Carmen Calvo, en el colmo de su ineptitud dice que no hacen falta mediadores que será un relator que tome nota de lo que se hable. Eso, señora vicepresidenta, que yo defiendo el diálogo, lo hace un funcionario del grupo C y de nivel 16 perfectamente y no hay que ir a Irlanda ni a Serbia  buscarlo y a pagarle dietas.

¡Señor, por favor… con tanta estupidez, llévame pronto!

 

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