‘El vicio del poder’: El poder del pescador y la lombriz

El espectador está bien acostumbrado a la moda del biopic cinematográfico. Han existido muchos y muy buenos; “En la cuerda floja” de Johnny Cash, “Ray” de Ray Charles, o el menos conocido, pero no peor “Get on up” de James Brown. El último y súper exitoso “Bohemian Rapsody” del gran Freddie Mercury que está desde mi punto de vista bastante sobrevalorado comparado con los biopics previamente mencionados.

La última película de Mckay, director de grandes comedias comerciales, de las cuales me considero fan, ha decidido cambiar de registro y convertirse en adalid del pueblo demócrata americano. No es Michael Moore, pero trata de mostrar las enormes injusticias que el mundo ha vivido por culpa de las decisiones del César del imperio actual mundial. Estados Unidos.

El peso del film está en las interpretaciones, ya que la historia está narrativamente muy lejos del ritmo que el director Mckay nos ofreció en “La gran apuesta”

El biopic que nos concierne es el de Dick Cheney, interpretado por un siempre gran Christian Bale, que pese a la enorme subida de peso para dar forma a Cheney, creo que está ante una interpretación no tan grande en comparación a su filmografía. Como gran actor, su papel es formidable, pero me dejó con un sabor de boca bastante menos sabroso en comparación a los placeres culinarios de su personaje.

El peso del film está en las interpretaciones, ya que la historia está narrativamente muy lejos del ritmo que el director Mckay nos ofreció en “La gran apuesta”, que era mucho más atractiva y sobretodo adictiva desde el minuto cero del metraje. “El vicio del poder” se centra en el hombre, y sobretodo en el ascenso de Cheney, como un auténtico depredador de adversarios políticos. A diferencia de su última película, que también estaba llena de grandes interpretaciones, ésta es como un tiburón al que le han cortado la aleta dorsal, ya que su bajo ritmo narrativo la convierte en una obra muy desigual y aburrida en muchos momentos.

Mckay nos habla de la ambición de un hombre, que sin ambición, y desde su personalidad tímida pero observadora, va aprendiendo, cual hormiguita, los pasos necesarios para lograr sus objetivos

Bale está acompañado de grandes secundarios como Amy Adams o Steve Carrell. Amy Adams nos otorga uno más de sus magníficos trabajos, en este caso como esposa de Cheney, siendo tanto su patrón intelectual como personal. Y Steve Carrell como Donald Rumsfeld, ídolo y mentor de Cheney. No puedo dejar de dar protagonismo al gran Sam Rockwell, haciendo de George W. Bush, como el actor que para mí, le roba protagonismo en tan pocas tomas al protagonista. Rockwell muy Bush.

Como conclusión, Mckay nos habla de la ambición de un hombre, que sin ambición, y desde su personalidad tímida pero observadora, va aprendiendo, cual hormiguita, los pasos necesarios para lograr sus objetivos. Es una película que desgrana la historia de Estados Unidos desde Nixon a Bush. Y demuestra la capacidad de un humilde pescador, que escogiendo una buena lombriz, puede llegar a lo más alto, o lo más bajo. Que cada uno opine. El monólogo final es lo mejor de la película.

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