Asombrado estoy… de la derecha

He visto —a retazos que no estoy a esta edad para torturas— la reunión de los populares en Madrid y me he asombrado, cada minuto más que el anterior de la cara que manejan.  La señora Aguirre dice que es el partido que actúa en favor de los más desprotegidos y, mientras dice eso, veo en primera fila a la señora Botella, la que puso las viviendas públicas de Madrid en manos de fondos buitres —los americanos Blackstone— que andan desahuciando a sus habitantes para multiplicar los alquileres hasta hacerlos imposibles de pagar, condenada junto a siete miembros de su gobierno a pagar más de 25 millones de euros por esa cacicada atroz. He ahí su ideología y su práctica. Predican a voz en grito una unidad que no veo por ningún lado. Rajoy va un día a ser aplaudido y Aznar otro para no coincidir dado su odio africano e irreconciliable. Aznar echa mano de Cicerón y su famosa Catilinaria. ¿Hasta cuándo vamos a tener que aguantar? Dice, pura verborrea.

Todos mis respetos para el señor Cortés porque quien sufre una tragedia de ese calibre tiene el derecho de hacer lo que le dé la gana para intentar curar la angustia que genera la pérdida violenta de una hija

El miedo a Vox, el miedo a Rivera, ambos andan pisándole los talones, les obliga a predicar  insistentemente que son la única derecha y sacan de la tumba a Fraga, modelo de demócrata, con la frase famosa del líder franquista: No hay tutelas ni hay tu tía. Brillantísimo pensamiento político. Sale al estrado su líder en política criminal, el experto en derecho penal Sr. Cortés que ya fue —creo— asesor en la reforma  que pusieron en marcha en 2015. Todos mis respetos para el señor Cortés porque quien sufre una tragedia de ese calibre —Ortega Lara, Quer, Ruth Ortiz…— tiene el derecho de hacer lo que le dé la gana para intentar curar la angustia que genera la pérdida violenta de una hija. Lo vergonzante es el uso de ese dolor y el sacarlo al escenario reiteradamente  defendiendo medidas “estrella” de política criminal. El lunes oigo a la gran periodista Barceló decir una frase brillantísima —más o menos que ya conocen mi nula habilidad informática para buscar pod cast—: “estaban allí todos los responsables de la policía política, desde Fernández Díaz y su jefe supremo  hasta el ex director general de la policía y son los que, con fondos de Interior, pagaron para llevarse documentos de Bárcenas”, ya saben los de la caja B y la financiación chunga. “No buscaron papeles para ayudar a la Justicia sino para dificultar su acción y ayudar a su partido con fondos públicos”. Eso es gravísimo. Dejémoslo todo en presunto hasta que haya sentencia sobre Villarejo y sus manejos. Operacion Kitchen. Ni una palabra en todo el congreso efervescente.

Llevo 22 años haciendo el programa con Luz Sigüenza —Onda Cero— y mi deuda y mi amistad con ella son impagables

Escribir en 12 digital, tener un programa semanal en Onda Cero da prestigio aunque a mí, a estas alturas, el prestigio me la traiga flo… —perdón—. Me llaman de Antena 3 y vienen de Madrid dos periodistas experimentados. Están preparando un informativo especial sobre la Prisión Permanente Revisable – medida estrella de la Convención para arreglar el país-. Estamos una hora y cuarto grabando y a mi estas grabaciones me dan repelús porque —jamás hablaré de mala voluntad de unos profesionales como la copa de un pino— las exigencias de la programación hacen que puedan cortarse frases o argumentos, o que se hagan resúmenes que no serían los tuyos. Es un riesgo que corro con gusto porque llevo 22 años haciendo el programa con Luz Sigüenza —Onda Cero— y mi deuda y mi amistad con ella son impagables. La periodista de Antena 3, en su papel perfectamente desempeñado, presiona para conseguir lo que quiere: pronunciamientos sobre crímenes famosos —Bretón, Quer, Laura Luelmo—. Me resisto. Es imposible pronunciarse sobre un criminal concreto sin una entrevista criminológica a fondo, sin conocer su historia penal, carcelaria y su ambiente social. Eso es un trabajo serio y no un trabajo para un “reality verborréico”. La periodista insiste y yo también. Dos cabezotas chocando. Me reafirmo en lo dicho ya en este mismo 12 digital: la prisión permanente revisable es una medida electoralista y publicitaria, de marketing político de cara a un electorado determinado, una medida para reafirmarse como muy de derechas. El Código penal ya tenía instrumentos adecuados para tratar a asesinos y violadores de chiquillas. Quince años por una violación y veinticinco por un asesinato con muchas agravantes no son una condena de las de “por una puerta entran y por la otra salen”. Otra cosa es la seriedad en la ejecución, el estudio individualizado y científico de cada penado y el proponer decisiones no rutinarias ni basadas en el corta y pega de informes hechos como churros.

La periodista, profesional persistente, tiene claro a qué viene.

—Le voy a decir unos nombres y usted dígame si son reinsertables.

—Usted me pide que sea un imprudente —respondo— porque me pide un pronunciamiento sin  conocer a fondo a estos tipos. Asesino de Pioz, Bretón el de Córdoba, el Chicle, la asesina del “Pescaito”, Montoya el asesino de Laura.

Ninguno es reinsertable —me tiro a la piscina sometido a la presión de Nuria—. Las acciones de estos tipos criminales hablan por sí solas. Todos demuestran unos rasgos psicopáticos de personalidad innegables. Todos —con prisión revisable o no— van a estar más de veinte años en la cárcel. Más de quince, según mi viejo y querido maestro Antonio Beristain, dejan una impronta desastrosa en la personalidad. Esos crímenes marcan al individuo con una huella indeleble —aunque el tiempo todo lo borra— y lo persiguen por siempre. Vean un ejemplo: Emilio Hellín Moro, el fascista que asesinó a Yolanda González, cumplió accidentadamente su pena, se cambió el nombre y hace unos días vino a Alicante como perito de una cusa penal famosa y salió en prensa con todo su historial detrás. Con un crimen del calibre de los relatados es imposible una existencia normal, salvo que se tenga el apoyo social y la comprensión familiar, popular y política que tienen, por ejemplo, los etarras en Euskadi. Otra cosa es que directamente, como veo que claman algunos fuera de micrófonos, aboguemos por resucitar el garrote vil. Eso ya es política criminal, el estilo que tiene un Estado de afrontar la comisión de delitos que es relativo  y  va vinculado intrínsecamente a su ideología.

Hasta el ideólogo del paraíso podemita, Echenique, es pillado in fraganti, y multado, por vulnerar el derecho de un trabajador que lo asistía en su dependencia

Vuelvo al principio del artículo, a la derecha penosa y a la izquierda desastre. Ahí tenemos a Podemos que hace verdadero, cada día más, el libro profético de George Orwell “Rebelión en la granja”: caen en los mismos defectos que criticaron y que decían que iban a remediar. Hasta el ideólogo del paraíso podemita, Echenique, es pillado in fraganti, y multado, por vulnerar el derecho de un trabajador que lo asistía en su dependencia. Errejón se va defenestrado y Pablo, todo lo que hace para defender su progresía, es coger una baja por paternidad.

¿Y el PSOE? Errático y desnortado. Veo a Sánchez proclamando en Murcia su candidato a la alcaldía. En Alicante Barcala saca pecho y es feliz porque no tiene rival a quien medirse. El va a los sitios, reparte abrazos y sonrisas, habla de sus proyectos mientras los socialistas no saben ni a quien presentar, esperando que Franco —Ángel, no Francisco— se saque un candidato de la manga.

¡Señor… llévame pronto!

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