Consumo y Filosofía II

En ese mercado de la superproducción masiva, para las masas, de acumulación y casi de despilfarro, que no tanto de consumo, se imponen restricciones morales (el medio ambiente, la pérdida de nutrientes de los productos, la excesiva producción de plásticos, de derivados del petróleo, cada vez más contaminantes, etc.) para combatir los excesos. El día de la Naturaleza, del Medio Ambiente, de los Océanos, de la Vida, etc., etc.,  generan códigos deontológicos que intentan concienciar a las personas consumidoras de evitar los excesos, en una sociedad en la que el exceso es su señal de identidad.

No hay quien obligue a los poderosos grupos sociales a que regulen su producción y, por ende, sus ganancias

En cierto modo este escrito es la justificación de aquel otro que publiqué en el digital 12tv y que me preguntaba por qué nosotros somos los que hemos de estar concienciados y no los productores de excedentes masivos. Pero lo cierto es que no hay quien le ponga el cascabel al gato, no hay quien obligue a los poderosos grupos sociales a que regulen su producción y, por ende, sus ganancias. La Bolsa, ese lugar en donde las empresas salen a la palestra buscando financiación para sus proyectos, es el ejemplo de una entidad relacional. Tiene una estructura relacional, abstracta, casi ficticia, diríamos, aunque de consecuencias reales. Aquí la economía es virtual y acumulativa. La productividad debe ser, en general, masiva para que sea rentable y financiable. Y esto significa cambio. Hoy vale recordar la sentencia marxiana, no por reiterada menos potente, “todo lo sólido se desvanece en el aire”, antecedente del concepto de liquidez (la economía líquida, la sociedad líquida, la modernidad líquida, etc., de Bauman).

Deberíamos hablar aun brevemente de las paradojas de la relación. La relación entre los elementos (personas, empresas, países, etc.) exige la existencia de tales elementos (nodos en una red, diríamos hoy [La sociedad red, Manuel Castell]) poseedores de una entidad, algo que el mismo concepto filosófico de relación evita; ya dijimos que desde la relación la sustantividad del sujeto quedaba diluida y sustituida por un conjunto de relaciones; es un sujeto en construcción, en continuo hacerse. Desde esta perspectiva se toman en consideración ideologías, determinismos, condicionamientos, la fuerza de la herencia, del medio y de la educación. Así se intenta explicar la no uniformidad social, la desigualdad e incluso la desviación social. Nos hacemos en medio de ese marasmo de influencias que modelan nuestra personalidad hasta el final. La posibilidad de elegir aquello que nos influya más, y nos determine, requiere una cierta libertad para elegir. Desde esta perspectiva la dicotomía de F. Tönnies entre comunidad y sociedad, entre vínculos fuertes o vínculos débiles (o muy débiles) entre los individuos para formar un tejido social estructurado carece de fuerza ya que el problema se remite a la parte cualitativa de la producción social, como los valores, signos, símbolos, mentalidad colectiva, ideologías, etc., tanto de grupos como de sociedades globales. La otra dicotomía entre una sociedad como un conjunto agregado de unidades individuales o un todo social, mayor que la suma de sus componentes, pierde fuerza en virtud de lo dicho.

Limitar la producción y el consumo significa limitar las ganancias, o al menos, conseguirlas de otra manera

De esta manera, hablar de consumo es hablar de producción y hablar de producción, es considerar dos maneras de realizar el sistema productivo, con sus correspondientes conjuntos de valores, que se acaban imponiendo a toda la sociedad. Los modelos son dos: el lineal y el circular. El lineal es el de la producción infinita y el consumo infinito; por el camino dejamos un rastro infernal de residuos que contaminan y destruyen el medio ambiente planetario, a la vez que buenos beneficios a los artífices de tal desatino productivo. El circular tiene en cuenta evitar ese deterioro y abuso de residuos, reciclándolos y reutilizándolos. Limitar la producción y el consumo significa limitar las ganancias, o al menos, conseguirlas de otra manera.

Esa otra manera definitiva aun estar por ver; pero mientras tanto  el mundo empresarial se ha puesto manos a la obra y ya, como afirman Hardt y Negri, “el centro de gravedad de la producción capitalista ya no reside en la fábrica, sino que se ha visto arrastrado fuera de sus muros. La sociedad se ha convertido en una fábrica o, para ser más exactos, la producción capitalista se ha extendido hasta el punto que la fuerza de trabajo de toda la sociedad tiende a verse subordinada al control capitalista. El capital explota cada vez más toda la gama de nuestras capacidades productivas, nuestros cuerpos y nuestras mentes, nuestras capacidades de comunicación, nuestras relaciones afectivas entre unos y otros, etc. La vida misma ha sido puesta a trabajar”.  Somos meros agentes motivadores de nuevas formas de producción, mas individualizada. Todo un desatino que pronto habremos de lamentar.

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