¡Ohhhh… negra Navidad!

Por fin llegó la cuesta de enero. Ya no hay que soportar comidas pantagruélicas y posteriores digestiones tormentosas, con suegras alicatadas hasta el techo, pringosas de crema porque siguen a rajatabla e inútilmente el ‘Plan hialurónic biutiful’,  que se empeñan en besarte y desearte feliz año nuevo, ni hay que soportar cuñados cogorzas que han descubierto que con tu pensión —mísera pero pensión— puedes permitirte trescientos gramos de jamón de pata negra una vez al año, que ya saben el dicho de mi pueblo: cuando un pobre come jamón, o está malo el jamón o está malo el pobre. Menos mal que se acabó la Navidad aunque tengamos que soportar —todavía— a algunos que se empeñan en seguir diciendo feliz año hasta finales de abril.

La navidad ha sido atípica porque la política no se ha ido de vacaciones, quitando a Pedro Sánchez que se ha gastado 287 euros —como en Benicassim más o menos— en irse en avión privado hasta la residencia presidencial de Lanzarote. Es el síndrome de la Moncloa, esa soledad sonora que dirían los clásicos que despega al poderoso del ambiente general y del grupo social del que provenía. ¿De qué se quejan? Sánchez —sí, Sanchez, el que gobierna en coalición con la derecha— ha hecho lo mismo que hicieron los anteriores: Aznar, Rajoy, Felipe, Zapatero… Tirar del avión de la fuerza aérea para sus asuntillos porque síndrome del poder hace que todo lo veas como si fuera tuyo, con la excusa de la seguridad. ¿Se acuerdan de Fabra, por poner un ejemplo? Hablaba de aquel aeropuerto sin aviones, con una escultura esperpéntica en la puerta y cuando se lo enseñaba al nieto le decía: ¿Te gusta el aeropuerto del abuelo? Era ‘su’ aeropuerto, ‘su’ autopista arruinada, ‘su’ ciudad de la justicia frustrada con decena de millones enterrados en ella, ‘su’ avión y ‘su’ residencia para veranear o invernar. A todos estos les va a tener que dar unas clases la presidenta de Croacia. Esta señora sí es una modelo: fue al mundial de fútbol pagando los billetes y las entradas de su bolsillo y descontándose del sueldo los días que no trabajó por ir a ver el fútbol. Rara avis.

Estoy tranquilo por su futuro porque ya tendrán asiento como culiparlantes en un parlamento inservible para solucionar los problemas a los andaluces

En mi Andalucía de origen —he ido dos días por aquello de no quemar las naves ni los lazos familiares de sangre— andan las cosas mucho más que revueltas. Dejo constancia de mi alegría porque esa faraona ágrafa —espero leer su primer artículo en el que exponga su concepción social y política para el presente siglo— y ese escolta que va pegado a ella como una lapa y tiene una magnífica cara para dar un pésame —Cornejo, creo que se llama— ahuequen el ala y salgan del palacio al que nunca debieron llegar. Estoy tranquilo por su futuro porque ya tendrán asiento como culiparlantes en un parlamento inservible para solucionar los problemas a los andaluces. No tengo ni idea de matemáticas. No me acuerdo ni de sumar quebrados de distinto denominador y, mucho menos, de las ecuaciones de segundo grado —lo siento pero no llegué a más—. Alcanzo a saber aquello de si A=B y B=C, entonces A=C. ¿Me explico? Si la derecha celeste pacta con la derecha naranja y la derecha celeste corteja y tira los tejos a la derecha color verde fosforito, entonces la derecha es como la mona que se viste de seda. No me vengan con historias para no dormir ni distinciones sutiles. No quiero que gobierne la faraona, no quiero que gobierne ese señor de sonrisa angelical, ni ese otro con acento andaluz y nariz gongorina que nadie sabe de donde ha salido, no veo nivel en los podemitas… Yo voy a votar al PACMA. Mi amigo y compañero de pupitre Pérez Tapias lo deja claro y os lo escribo para que también vosotros los sepáis. Los puntos fascistales son: Al norte Le Pen. Al oeste Trump. Al este Putin. Al sur Bolsonaro. Salvini, ahí al lado y Casado-Abascal, en casa. ¿Qué nos queda?

Si el gobierno de centro derecha de Sánchez fuera capaz de usar el contenido económico del Concordato, los frailes del Valle, ayudados por la conferencia episcopal en pleno, llevaban el ataúd con el Caudillo donde Sánchez dijera

Otro lío. Andan a vueltas con el cadáver de Franco quienes no lo vieron ni inaugurar un pantano ni sufrieron la censura, ni la ley de peligrosidad, ni el cierre de las universidades, ni la costumbre de echar tierra encima sobre escándalos sonados porque el régimen era incorrupto como el brazo de Santa Teresa. Dice Sánchez, con su gobierno de centro derecha, que lo va a sacar del Valle de los Caídos —por Dios y por la Patria— porque si uno pretende ser coherente, un dictador que se alineó con el nazifascismo más duro —lean la Segunda guerra mundial contada para escépticos de mi buen amigo Eslava Galán—, un dictador que ocasionó una guerra civil con centenares de miles de muertos por un golpe de estado fallido, no puede estar alojado en un mausoleo edificado con la sangre y el sudor de tantas y tantas víctimas. Hasta ahí perfecto. Pues bien, como prueba de que vivimos en un estado de derecho, el gobierno legítimo —dicen que son de izquierdas pero no es verdad, pero es legítimo— decide que el cadáver del dictador no puede seguir en la Basílica del Valle. Por cierto, miren la etimología de basílica: basileus y oikos. La casa del rey. Pues dice el gobierno que la momia del dictador no puede estar en la casa del rey y nos pegan una lección sobre separación de poderes y estado laico. Sale el padre prior diciendo que a Franco no se lo llevan de allí. Por sus cojones que no se lo llevan. ¿Se puede saber qué pinta un cura, por muy benedictino que sea, mandando contra la orden gubernamental y llevándose el gato al agua porque Franco aún sigue ahí?  Si el gobierno de centro derecha de Sánchez fuera capaz de usar el contenido económico del Concordato, los frailes del Valle, ayudados por la conferencia episcopal en pleno, llevaban el ataúd con el Caudillo donde Sánchez dijera. El gobierno se dirige al Vaticano y pregunta: ¿Qué pasa, cómo es que el prior se opone a una orden nuestra? Dicho así con voz potente y autoritaria. Y el papa dice que eso es un asunto interno, que la Iglesia no entra ni sale en esas menudencias, que tiene el síndrome de Pilatos y se lava las manos. Mucho Vaticano y muy poco Evangelio es lo que tiene esta caterva.

Torra ha gastado 120 mil pavos en seis meses para ir a ver a los que llama exiliados y nadie lo acusa de malversación ni de nada

Oigo que Torra ha gastado 120 mil pavos en seis meses para ir a ver a los que llama exiliados. Alucino. Me entran los siete males. Nadie le exige cuentas y nadie lo acusa de malversación ni de nada. Todos aplicados a su roscón y a vivir del cuento. ¡Viva la legislación!

He sido víctima de una estafa y no sé dónde presentar denuncia. Me traen los reyes magos una camisa de Primark de cinco euros y un libro para aprender inglés: “bisnesinglish”. Dice que viene con audios y videos, pero no encuentro los cassettes por ningún sitio ni las cintas beta ni las vhs. El libro que me remite a un link y a un descodificador de códigos QR. Señor que me ha mandado el libro: ¿Usted cree que si yo supiera lo del link y lo del QR me habría comprado un libro para aprender inglés?

¡Señor llévame pronto! O mejor, no me lleves todavía que quiero ver en qué queda lo de Susana y su pandilla.

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