S.O.S, love you – PETIT COMITÉ

Como reza la letra de ABBA tan bien versionada por Portishead, estoy a punto de pedir SOS, a las claras y las diáfanas…  “Can you  hear me? SOS…” si no termina de una vez este movidito y lleno de proezas, baches, bañeras y todo tipo de situaciones, curioso año 2018.  Por favor, vete ya… vete y no mires atrás. Creo que ya has hecho suficiente ruido para que no nos olvidemos de ti, querido 2018, en años y años, lustros, siglos y hasta milenios.

Con tus cositas, querido año, pero alguna te la podías haber ahorrado. Recuerdo que lo empecé en Sierra Nevada en las pistas, una vez que otro durito año 2017 se despidió dejándome un rastro de pistas de nieve divinas, vida y sol, pero un par de roturas de menisco y un ligamento “para decorar paredes…vaya”. Así que a la pata coja casi y en medio de una fiesta preciosa entre unas amigas increíbles, como mí querida Nerea Belmonte −mal que le pese a muchos, cosa que me importa un bledo−, con su hermana Eva, con Minerva, Virginia… y sus chicos, Ángel Sanz a la cabeza… Me lo pasé pipa, y empezó entre fuegos artificiales un año que por fin concluye ya porque un poco más que dure y no sé no sé…

Aquí seguimos al pie del cañón, sin derrota, sin pausa, y camino de conseguir lo que tanto hemos querido todos

La verdad, QUERIDO AÑO, es que has sido, cuanto menos azaroso, eso sí; Movidito movidito… Con altibajos, mucho trabajo y, eso también, has puesto mi paciencia a prueba más que nunca. La lista de gente a la que habría mandado en un sueño tipo la peli “ring” a volar con “Los Pájaros” de Hitchcock , para caer entre los “bellos animalitos“ de Deep Blue Sea en alta mar, se me antoja un tanto interminable. He tenido también minutos de ser Carmen Maura, y lanzarme a la calle y al mundo con la pata de jamón en ristre… y acabar, claro, en alguna de esas prisiones tan concurridas −porque últimamente están como para echarle un máster al tema,uyyy, palabra maldita también ahora…− pero yo, mismamente, por hacer de Hannibal Lecter en vivo  y en directo −ir para nada… es tontería ¿no?−:  me has dado momentos geniales, pero también te vas dejándome la piel helada al perder a mi madre, a la que le quiero dedicar esta columna. Mamá, aquí seguimos al pie del cañón, sin derrota, sin pausa, y camino de conseguir lo que tanto hemos querido todos. Con papá aquí, como tú querías, entre nosotros recuperando las fuerzas para seguir siendo el que era, y volver a lo que fue en nada. Y mientras, todos, tus hijos, tres, volvemos a ser una familia unida y tus nietos te adoran, aunque ya no estés. Y esta Nochevieja serás una más en la mesa, porque yo sigo pensando que no te fuiste, o al menos no quiero pensarlo, de nuestra vida. Este 2018 también ha sido un año de limpieza, de catarsis, y por fin creo que, con este terrible año ha concluido el ciclo de 10 años que me cambió la vida un 2008 y que, como a muchos españoles, me ha hecho ser capaz de sobrevivir a todo, por todo y con todo.

Y ahora sí… os recomiendo que cerréis este finde a tope. Es el último de este año y seguro de este ciclo maldito, y ya toca DANZAD CON LA LUZ, empezar de nuevo un ciclo que, digan lo que digan los agoreros de pacotilla, es un ciclo bueno. Me podréis llamar inocente o ilusa, pero acordaos que os lo dice una que sabe. Tras unos meses todavía conflictivos, este 2019 marcará el inicio de un buen ciclo y de los cambios para bien. De entrada el Brexit ni sucederá, al tiempo.

Os recomiendo Tabarca, es ahora cuando su belleza una mañana de sol invernal es exquisita, y su café con un buen bollito en el Hotel del Gobernador mirando al mar y el horizonte, único total

Por favor iros a cenar, a la playa de invierno, que es lo más, al cine, al teatro, a vivir, a vivir mucho, bajo el atardecer que cae como luz boreal, y al amanecer…  visitar, os recomiendo, TABARCA, es ahora cuando su belleza una mañana de sol invernal es exquisita, y su café con un buen bollito en el Hotel del Gobernador mirando al mar y el horizonte, único total.  Iros a Polop, a La Nucia, rastrear esos rincones de su mercadillo un domingo oliendo a mezcla de culturas, comprar una buena crepe en el puesto con mermelada de la entrada, seguir a Altea, bajar a su bahía y Puerto o subir a Altea la Vella, volver al Sur, estrenar una buena mañana en las Iglesias únicas de Orihuela, o en su Colegiata,  y no dejéis de cerrar el periplo en Elche. Donde se celebran multitud de actos con La Dama de Elche y el parque arqueológico de la Alcudia −joya entre las joyas−.  Y en Alicante, subir a Santa Bárbara, yo lo haré el domingo por la mañana, a ver desde lo alto este Mare Nostrum que nos perdona e ilumina la existencia cada mañana. Y, sobre todo, nos devuelve la magia de los Druidas e iberos para reconciliarnos con nuestro pasado, no tan lejano, de pueblo aguerrido, pescador y rebelde. Y por último, bajar al MACA donde Gordillo os espera sin dilación, para enseñaros que el arte siempre fue una forma de expresión también ideológica y una forma de revolución para todo. Y por último, y para finalizar, escuchar a PILAR JURADO en el ADDA este sábado, y llevaros un buen babero, porque habrá que ponérselo para “soportar” ese increíble Bell Canto de la gran soprano española y mejor persona −proyectazo #MADKINDSINART−  y al genial Josep Vicent con la Sinfónica Alicantina dedicándonos el ultimo finde hasta 2019.

Como os veré después, FELIZ 2019, EL MEJOR.

 

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