Cosas de familia… – PETIT COMITÉ

Sebastián Espí y su mujer Tona, bisabuelos de Andres Espí, un buen día, por ahí por 1890 se lanzaron al mundo del turrón, ese universo artesano y genial donde la almendra marcona es la protagonista. En los campos de inmensa belleza de Xixona, por la sierra de Alicante, camino de Aitana, a los pies de bosques de una imagen inimaginable, en terrazas labradas sobre sus faldas, como escalones interminables se cultivan los almendros. Unos árboles que cuando florecen no hay dos iguales. Ni siquiera el azahar, que me vuelve loca, es tan increíble como la flor del Almendro por esos campos que, al sol de Primavera, te vuelve loca de felicidad, solo con su vista.

Turrones Espí hace ese turrón que come el Papa Francisco I, porque él, su Santidad, adora el turrón a la piedra que aquí es único

En esas tierras frías pero cálidas en personas, está ese pueblo, Xixona, que conoce por estas fechas toda España y el resto del mundo. De ahí viene el turrón, ese que “vuelve a casa por Navidad”, ese que llevan los pajes de los Reyes Magos, o que se manda al Vaticano… Una vocecilla pequeña me dice, en secreto a voces, que Turrones Espí −a Andrés no le gusta contarlo pero yo lo debo hacer…− hace ese turrón que come el Papa Francisco I, porque él, su Santidad, adora el turrón a la piedra que aquí es único. A Emiratos, Dubái, París, NY, y desde luego a la Zarzuela, donde en la Casa Real tiene otro gran cliente especial. Desde México, unos clientes de familia muy conocida, o desde Santo Domingo, donde las grandes familias le adoran, o en Dijon… este hombre es un ciudadano del mundo para el mundo desde su coqueta tienda en la calle López Torregrosa.

Así que Tona y Sebastián, montaron esa primera “fabrica” manufacturera donde Andrés supervisa personalmente con su padre el turrón, su proceso, su envasado cariñoso, y va innovando con ideas únicas y brillantes. Como todo es “cosa de familia” su familia está toda en esto de siempre. Hermanos, padres, amigos… Todo en Andrés Espí suena a Turrón, y él, desde luego, encantado. Vas por allí estos días y te explica que con “Turrodelia −una mouse espesa de turrón en conserva de cristal− se prepara un relleno único para un pavo o una pieza de caza de Nochebuena, y de paso puedes acompañarlo de su despensa de lujo recogida y seleccionada de toda España. Mermeladas inconcebibles como la de «escalibada», perlas de aceite de oliva o caviar de aceite, almendras con baño de oro rellenas de chocolate negro, sidra rosa especial, vermuts increíbles de pequeñas y limitadas ediciones −ahora muy de moda−, un cava valenciano de “morirte” con una etiqueta art decó brutal Paloma Minguez  y una selección que hace los sábados del espumoso de Limoges en exclusiva: Premiere Bulle.

Por su antiguo Kiosco al lado del Mercado Municipal de Alicante pasaban toreros, grandes señoras, profesores, artistas, políticos, la alta sociedad, y también aquellos que tenían mucho que contar

Pero ahí no queda la cosa, en esta tradición familiar que me encanta, entre catas y degustaciones que os recomiendo todos estos sábados para beber y endulzaros en todo el día, os cuento mas. Hubo un día en el que en la histórica Tabarca fueron también nombrados TURRONEROS OFICIALES de la Isla plana más bella de este Mediterráneo levantino. Ademas, para vuestro conocimiento, en esa época también el Rey les dio el título de “turroneros” en todo su esplendor como era menester… Y mientras disfrutaban de dar turrón a los isleños, Ángel Espí, el padre de Andrés, y nieto de Tona y Sebastián, nos sorprende en la tienda con historias de su vida como turroneros de la élite y la cultura de toda la provincia. Por su antiguo Kiosco al lado del Mercado Municipal de Alicante pasaban toreros, grandes señoras, profesores, artistas, políticos, la alta sociedad, y también aquellos que tenían mucho que contar, la prensa de toda una época en el siglo XX… Ángel está también en la tienda en estas fechas con su mujer, porque como digo, esto es ASUNTO DE FAMILIA, como en las mejores historias de Francis Ford Coppola… o de Scorsese.

Una de esas familias que espero que siempre recoja el testigo del Alicante que recuerdo de pequeña. Como los Castelló, del Manolin y el Piripi, Turrones Espí es junto a ellos una verdadera institución en Navidad. Todavía recuerdo ver a Ángel y a Andrés, hace veinte años cuando junto a Vicente Castelló celebrábamos en la bodega del Manolin esa tradicional tarde de Noche Buena. Pues eso, que entre chocolates de diseño como los que ahora tiene Andrés al lado de los bombones de turrón de su propio obrador, o esas frutas escarchadas de lujo y frenesí, espero que no se pierda jamás el espíritu de esa Navidad alicantina que recuerdo junto al arroz con pelota de pava de mi ex suegro por cada 25 de diciembre y todavía me huele de cerca. Y si no, no perderos el pedazo de fotón que saldrá el día 20 de este mes con la revista WOMAN, donde entre lo mejor de Alicante con la super top del momento, está la tienda de Andrés, Turrones Espí. For ever and ever, querido amigo, eres y serás siempre parte imprescindible de nuestra Historia.