Superdomingo

Pedro NuñoHan saltado las alarmas: el vicepresidente del Gobierno, valenciano por más señas, no dijo ni sí ni no, sino todo lo contrario, ante la insistencia de un terco periodista respecto a un posible adelanto electoral. Con las urnas no debe jugarse vaya ser que las cargue el diablo, y eso lo sabe bien el hombre fuerte del partido, que no tanto de la Moncloa.

Para acabar de rematar la confusión mediática, cuando otro colega, alertado por el whatsapp en globo sonda lanzado por el además de vice, también ministro de Fomento José Luis Ábalos, soltado en Madrid, y planteándole en Rabat la misma interrogante al presidente de Gobierno Pedro Sánchez. Éste, en lugar de disipar dudas, sumió a la canallesca en incertidumbres metafísicas sobre el tiempo y el espacio del artefacto volátil. Inmediatamente todas las televisiones empezaron a vomitar tertulianos/as harto preocupados: unos por ir contra el adelanto electoral, otros por decantarse a favor, y todos porque, en definitiva, no tenían ni pajolera idea de qué habían dicho, o peor aún: qué habían querido decir, las dos máximas autoridades gubernamentales, pero minoritarias en el Congreso.

Pedro Sánchez andaba con el Rey Moro en Marruecos hablando de los emigrantes e inmigrantes, y de paso ofreciéndose como conseguidor para abrir puertas en Europa

Mientras aquí Ábalos dejaba vagar por el aire de las ondas hertzianas la bomba retardada, Pedro Sánchez andaba con el Rey Moro en Marruecos hablando en seria humanidad de los emigrantes e inmigrantes, y de paso ofreciéndose como conseguidor muy capaz de abrir puertas en Europa, al igual que Alemania hace con Turquía, por aquello de que, la vecina monarquía, y en general su pueblo magrebí tiran —y le tira el futuro— más a Occidente que el integrismo de sable y bandera negra llamando a la Yihad contemporánea.

Y algo más distendidos, monarca barbado y socialista pincelín, tuvieron la aparente “ocurrencia” (no existen las ingeniosidades en diplomacia donde lo casual siempre es causal) de plantear un futuro Mundial de Fútbol, tras el que ahora llevarán a cabo Canadá, Estados Unidos y México. En nuestro caso, con los vecinos Marruecos y Portugal haciendo bueno aquello que: Europa empieza en los Pirineos.

Los portugueses, siempre obsesionados con que los vamos a invadir como en 1772, torcieron el morro ante la proposición, arguyendo que no sabían nada, pero remarcando “oficialmente”; es decir, que la cumbre bilateral hispanomarroquí los había dejado como actores secundarios; porque saberlo, vaya que lo sabían, como acabaron reconociendo.

Obviamente también los analistas alicantinos nos pusimos a jugar en plan nigromante con la cábala política. Cinco gobiernos nos jugamos con cinco papeletas a las cinco de la tarde en una corrida que durará cuatro años. Municipios, Diputaciones, Generalitat Valenciana y Gobierno central. Nada menos.

El voto cautivo cogerá el mazo pentateuco para introducirlo grapado en la urna. Son fieles y fidedignos desde la Transición a día de hoy. Votan como los norteamericanos: demócrata o republicano desde que nacen. Y con esos/as las cuentas se dan por supuestas.

Puede que se vote a Barcala para la alcaldía —con Diputación para César Sánchez— la papeleta autonómica sea la de Vox en la Vega Baja o Compromís en l’Alcoià y la nacional vaya a parar a Ciudadanos o a Podemos.

Puede ser el recuento de papeletas más largo de la historia de la nueva democracia española

¿Pero qué pasará con quienes no profesan la teología de determinadas siglas? Ésa es la clave de la ruleta que ha empezado a sonar antes de rodar. La bola la esconde en el puño cerrado el Secretario General del socialismo español, mientras hace cábalas con su hoja de ruta. Y algo tienen que saber los izquierdistas-podemitas veedores de sala, sobre las intenciones del crupier, cuando han anunciado evacuar consultas inmediatamente con sus bases, para además de movilizarlas, pues últimamente sus desganadas “manis” no hacen quórum bastante, tomarles el pulso que corre entre las arterias anarco/revolucionarias y las venas socialdemócratas/colaboracionistas. Ciudadanos quiere guerra, y al PP el globo sonda de Ábalos (autorizado por Sánchez) lo pilla con el paso cambiado y permanente amenaza de tribunales por un pasado infumable.

Así que, y dado que las siglas están tan desacreditadas, puede ser que alguien vote, pongamos por caso, a Barcala para la alcaldía, lo que acerca la Diputación a César Sánchez; la papeleta autonómica sea la de Vox en la Vega Baja o de Compromís en l’Alcoià; y la nacional vaya a parar a Ciudadanos o a Podemos según el votante se levante con el pie derecho o izquierdo. Puede ser el recuento de papeletas, no sólo más largo de la historia de la nueva democracia española, sino un auténtico disparate en las mesas electorales “pa hartarse de llorar o reir”.

De momento ya tenemos lío especulando sobre el “Domingazo”.

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