Alicante sin pena ni gloria

Diego A. Menor AutónomosO todo lo contrario. Cuantos años de mi Alicante sin definir su modelo de ciudad y su destino, cual aciagos veinticinco años ha tenido la ciudad. Lejos de crecer como capital de esta rica provincia, nos encontramos en una situación de desidia y decrecimiento en muchos de sus sectores.

No hemos sabido ejercer como centro de poder y motor económico donde se reflejara la propia provincia, frente a otras capitales de esta comunidad y por ende al gobierno central. No hemos sabido defender a la cuarta provincia más rica de España y seguimos perdiendo poder en todos los centros de decisión por protagonismos perniciosos y delictivos.

Cuántos gestores han pasado por nuestro ayuntamiento en estos años, voluntad se les presuponía, aunque los resultados están ahí, una ciudad que ha crecido en un caos urbanístico, perdiendo poder económico de antaño de su puerto, la industria alicantina ha quedado como residual, su comercio en decrecimiento y un sector turístico con escaso crecimiento en la coyuntura tan positiva que hemos tenido en estos últimos años.

Hemos demostrado que no sabemos vivir ni en democracia, ni llegar a pactos para nuestra ciudad y esperando el dedo divino para prosperar

En esta aciaga serie y ya como culminación, nos encontramos a menos de seis meses de una legislatura perdida para nuestro Alicante, llena de personalismos, de incapacidades, de desgobierno, transfuguismo, dimisiones, expulsiones y de falta de consensos para el interés general de Alicante. Hemos demostrado que no sabemos vivir ni en democracia, ni llegar a pactos para nuestra ciudad y esperando el dedo divino para prosperar.

Y lo peor está por llegar, ya que no se vislumbra para el alicantino en las elecciones próximas, un atisbo de esperanza en la elección de sus nuevos gestores, la mayoría se encuentran en la situación de perpetuarse, los que ganaron y los que perdieron y de dejar la regeneración de la vida pública, para que gobiernen los más capaces. El barco tiene que navegar, pero no hay marinos para los remos.

Tengamos fe alicantinos, la serie maldita se tiene que acabar y los alicantinos de pro, que los hay, den un paso al frente para salvar este caos

Cómo queremos quitarnos del sentimiento de una ciudad sucia, lastrada por la corrupción y los intereses personales encubiertos en una siglas. Tengamos fe alicantinos, la serie maldita se tiene que acabar y los alicantinos de pro, que los hay, den un paso al frente para salvar este caos. Esperanza es lo último en perder.

La ciudad debe y puede ejercer como Balcón Turístico del Mediterráneo, pero a su vez potenciando los otros sectores que conforman nuestra ciudad de antaño, su puerto, su industria, su capitalidad… y con los nuevos yacimientos de empleo como consecuencia de los cambios tecnológicos y sociales

Alicante, nos oiga y nos lo recompense con trabajo y bienestar para todos sus alicantinos, que los hay y muchos.

 

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