Islam en las escuelas

Manuel Avilés, escritor fondo blanco OPINIÓNMis amigos  del Coro del Colegio de Abogados de Alicante son una caña. Es el único grupo de ‘guasap’ del que no me pienso dar de baja. Lo mismo me mandan el último chiste sobre el master de Pablo Casado o sobre la mansión piscinas de Pablo Iglesias que me mantienen al tanto de la actualidad dándome en primicia la detención en Senegal del violador-asesino fugado de la cárcel de El Dueso. Algún día escribiré algo sobre esa cárcel que conozco como todas las de España de mi época de espía, pero es que se me amontona el trabajo y pese a ser un jubilado pobre y parásito no me da el tiempo para todo. “Ars longa, vita brevis”, que decían los latinos.

Recibo un link —acojonado estoy del dominio cibernético que he adquirido desde mi ignorancia supina— que dice: “La Generalitat implantará el próximo curso la asignatura de religión islámica en Valencia y Alicante”.

Me quedo planchado, me da un vahído, un síncope. Estoy fuera de la realidad y no me había enterado de tamaña gilipollez que, al parecer, está recogida en las reflexiones y decisiones de sesudos individuos a los que, tiempo ha, pagamos todos.

Recorro el pasillo que me separa del frigorífico agarrándome a las paredes y me vuelco encima la botella de Lanjarón para ver si el fresquito en el cogote me ayuda a volver a la realidad.

Pertenecemos a lo que se ha dado en llamar civilización judeo cristiana. Es nuestra cultura y en ella hemos crecido

Queramos o no queramos pertenecemos a lo que se ha dado en llamar civilización judeo cristiana. Es nuestra cultura y en ella hemos crecido. Cierto es que siguiendo a Américo Castro o Claudio Sánchez Albornoz —lean, por favor “España en su historia” y “España un enigma histórico”— también la presencia árabe en nuestra península durante siglos, modificó nuestras creencias, nuestras costumbres, nuestros valores y nuestra forma de vida. Esto es pasado. Luego vino el Renacimiento, la Ilustración, el Racionalismo, el desatasco de Ludwig Feuerbach y otros integrantes del ala izquierda hegeliana, la filosofía de la muerte de Dios de Nietzsche, el marxismo y su lucha contra la alienación,  el existencialismo de Sartre y Camus y el nihilismo imperante.

Toda religión nos estructura a nosotros mismos y a nuestra realidad, la forma de enfrentarnos al mundo de una determinada manera

Hoy —y mal que les pese a los integristas de todas las religiones— hay una aceptación bastante común y razonable de la religión como “instrumento de control social”, “intento mítico y cuentista de explicar la realidad” y “órgano de dominación de unas élites ilustradas —curas, chamanes, imanes, pastores, ayatollas, etc…— sobre una caterva interminable de analfabetos” que necesitan sentirse protegidos, religados —decía Xavier Zubiri— dependientes de un ser superior que los cuida y los espera amorosamente.  Toda religión nos estructura a nosotros mismos y a nuestra realidad, la forma de enfrentarnos al mundo de una determinada manera. Eso —en el siglo XXI— no podemos hacerlo desde la catequesis, sea cualquiera la confesión desde la que nos la impartan.

Al Ximo Puig entre los calores y el peluquín le ha debido de dar un sofoco y se le han confundido las ideas

Dice mi amiga Patricia, de Cristian —frente a los juzgados, donde hacen los mejores cafés de Alicante—, que al Ximo Puig entre los calores y el peluquín le ha debido de dar un sofoco y se le han confundido las ideas. Y digo yo que el sofoco se lo ha debido contagiar a Marzá y hasta a Manuel Alcaraz para que se le nuble la transparencia.

¿No vivimos en un estado aconfesional? ¿No llevamos años —desde que Franco era cabo— peleando por la racionalidad y el laicismo? Está bien que se estudie la historia de las religiones porque el hecho religioso es innegable a lo largo de la historia de la humanidad. Desde que el hombre se bajó de los árboles y se dio cuenta de que se moría, inventó toda una fantasía —de ella vivían muchos a costa de los otros— acerca de la inmortalidad, el paraíso y una vida eterna sin dolores, ni enfermedades ni sufrimientos. Todos éramos terreno abonado para que aquella doctrina ilusa arraigara.

Estúdiese la historia y la evolución de ese fenómeno que ha determinado guerras, alianzas, traiciones y hasta genocidios, pero dejen el catecismo adoctrinador fuera de las escuelas para que cada familia transmita a sus hijos las creencias que considere convenientes.

Toda religión es “per se” opresora: impone unas normas y una relación con un ser supremo, cuya voluntad transmiten e interpretan hombres con intereses muy particulares, que es esencial para conseguir el favor de ese Dios que tiene sobre nosotros el “ius vitae et necis” como decían en derecho romano.

Los católicos hemos dejado atrás la Edad Media y la Inquisición

Los católicos —Cañizares y Reig Pla incluidos a pesar de sus doctrinas ultramontanas— hemos dejado atrás la Edad Media y la Inquisición —recuerdo el curso que vamos a dar en la sede de la UA en Canalejas sobre el siglo XIX, en el que la Inquisición aun asesinó a un maestro valenciano—.  Los propagandistas católicos se empeñan en destacar a un Dios amoroso, amigo y acogedor. Distan mucho —no hablo del paleolítico— del cura de mi colegio que se empeñaba en acojonarme con la condenación eterna. ¿Has bailado, Aviles? —preguntaba al volver de las vacaciones—. No, padre —respondía yo una y otra vez—. ¿Has bailado? —repreguntaba como si fuese el juez de instrucción número cinco—. Harto del interrogatorio exhaustivo, seguro de mi condenación eterna y deseando que acabara el tercer grado a que me sometía contestaba, por fin: No he bailado, padre, porque ellas no han querido. Lo intenté pero no me comí ni medio rosco. La vida es así de dura y el pecado, de haber existido, solo fue de deseo o pensamiento. De obra cero sobre cero.

El “aggiornamento”, la superación de la Edad Media no ha llegado al  Islam que yo sepa. El Islam no es solo una religión, es un completo sistema jurídico y político. Las fatwas de los imanes, la ley coránica siguen siendo fuente de derecho primordial y obligatoria. Mi amigo Juan Eslava cuenta cómo el califa Omar, al conquistar Alejandría en el 641 quemó la biblioteca —lo mismo hicieron los Reyes Católicos por medio del Cardenal Cisneros al conquistar Granada— con el siguiente argumento: “Si esos libros contradicen al Coran deben destruirse, si coinciden con él son innecesarios. Podemos quemarlos”.

Para Kapuscinski el fundamentalismo religioso es una de las tres plagas que amenazan al mundo hoy

Para Ryszard Kapuscinski el fundamentalismo religioso es una de las tres plagas que amenazan al mundo hoy. El fundamentalismo islámico, por más que algunos expertos en marketing se empeñen en edulcorarlo, está rampante en la actualidad. Lean “Islam y libertad. El malentendido histórico” de Mohamed Charfi —nada sospechoso de no ser árabe y que recoge las doctrinas integristas de Abú Al Ala Al Maududi, vigentes para todos los integristas hoy— “el proyecto de sociedad —dice— es el del totalitarismo religioso donde serán anuladas las libertades colectivas e individuales, quebrantados los impulsos de creación literaria o artística, prohibidos los debates intelectuales, maniatados los espíritus…”

“Tapa a tu mujer. Sé un hombre”. “Asfixia a tu mujer como señal de tu hombría”; en vez de: “haz feliz a tu mujer, sé feliz con ella”

Vámonos a hoy mismo. Me doy media vuelta por la playa del Postiguet para refrescarme en la canícula: veo varias mujeres musulmanas tapadas literalmente de pies a cabeza. Mientras, el marido se solaza revolcándose en bañador en la arena. Viva la igualdad. Sobre esto va la campaña integrista que impacta hoy en todas las redes. “Tapa a tu mujer. Sé un hombre”. O sea: “asfixia a tu mujer como señal de tu hombría”; en vez de: “haz feliz a tu mujer, sé feliz con ella”. Tápala. He ahí la doctrina del siglo XXI. Den una vuelta por Alicante y véanlas bien tapadas de la cabeza a los pies.

¿Esta es la clase que van a dar Ximo Puig y Marzá el próximo curso a los alumnos de Islam en Alicante? Quítense la peluca de prejuicios y el falso marketing de tolerancia y entren en el laico siglo XXI, por favor.

One thought on “Islam en las escuelas

  1. Me encanta tu artículo D. Manuel dices todo lo q he pensado toda mi vida y no he podido expresar y expulsar de mi corazón, las mujeres españolas no nos damos cuenta que estamos pagando la herencia, no es machismo es cultura heredada… que se Interiorista con tanta tranquilidad como con tanta naturalidad no nos preguntamos por qué no existen genocidas mujeres…

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