Activista radical

Sonia Gonzálvez con faldónEtiquetas, a la gente le gusta etiquetarlo todo: las relaciones, los puestos de trabajo, los cargos, la amistad… vivimos en el país de la “titulitis” y la incompetencia que la acompaña, un país en el que las mujeres siguen luchando por tener lo que los hombres disfrutan desde hace siglos. Mi marido me acusa de haberme radicalizado, no es cierto, he sido feminista desde que recuerde, desde que me di cuenta de que lo que había no era justo ni me iba a poner fácil conseguir mis metas y cantaba bailando con mis amigas aquello de “a quién le importa lo que yo haga, a quién le importa lo que yo diga…”

Estoy leyendo el libro Morder la manzana. No me dice nada que no sepa, nada que —para mi desgracia— no haya vivido y supongo que es normal porque tengo 14 años más que Leticia Dolera y por tanto llevo una década y media más que ella luchando y padeciendo por cuanto describe en su libro— que recomiendo a todas y muy especialmente a todos.

Las reflexiones de Leticia Dolera me han hecho darme cuenta de lo mucho que hemos progresado gracias a la lucha incesante de determinadas mujeres

Hace unos meses que me encuentro desanimada en mi lucha, con la sensación de que no avanzamos y había tirado la toalla y apartado de la habitual línea reivindicativa de mis artículos —harta de ver a mis amigas y compañeras cargar con la mayoría de las responsabilidades que deberían ser compartidas, de injusticias profesionales y de verme viviendo en una sociedad donde las víctimas no son protegidas como merecen— sin embargo, las reflexiones de Leticia me han hecho darme cuenta de lo mucho que hemos progresado gracias a la lucha incesante de determinadas mujeres, cuyos logros en beneficio de todas se describen y detallan en su libro, como, por ejemplo, que se consiguió la legalización del aborto en España bajo tres supuestos —riesgo grave de salud para la gestante, malformaciones en el feto o violación— en julio de 1985. Pese a que tuvieran que darte permiso para abortar, al menos se despenalizaba un hecho que en ningún caso supone una decisión fácil para una mujer. Fue en 2010 cuando se revisó la ley y hoy —y hasta el momento en que escribo estas líneas— durante las primeras catorce semanas del embarazo las mujeres podemos decidir libremente, de manera informada y con garantías sanitarias al respecto.

Me sorprende que un hombre joven que no llega ni a la cuarentena pretenda retrotraernos a 1985 y me sorprende, mucho más, que haya mujeres que compartan sus ideas

No me interesan las luchas internas de ningún partido —ni milito en ninguno de ellos— pero tengo claro que jamás votaré a unos dirigentes que criminalizan un hecho tan traumático para una mujer como decidir interrumpir un embarazo. Me sorprende que un hombre joven que no llega ni a la cuarentena como Pablo Casado pretenda retrotraernos en el tiempo y hacernos volver a 1985 —¿será porque es hombre? ¿será porque es ultraderechista?— y me sorprende, mucho más, que haya mujeres que compartan sus ideas… a estas alturas que este diálogo persista y sea un punto del programa de un partido político es indignante. La izquierda hace mucho que me decepcionó —no soy fan de Pedro Sánchez, ni me gusta como maneja su barco— pero si su proyecto de eutanasia sigue adelante tiene mi apoyo, como cualquier ley que otorgue dignidad a ciertas decisiones de las que nadie está libre.

Definitivamente he despertado de mi letargo y salido del hastío de los últimos meses, ya no me considero feminista sino feminista radical, activista.

PD: El libro de Leticia Dolera recoge los once puntos de El manual de la buena esposa de 1953 que enseñaba a las mujeres cómo comportarse durante la dictadura franquista, entre los que destaco: ten lista la cena, luce hermosa, sé dulce e interesante, arregla tu casa, hazlo sentir en el paraíso, minimiza el ruido, escúchale y ¡no te quejes!

Mi marido y yo hemos bromeado mientras leíamos estos puntos de semejante manual fascista, definitivamente yo también quiero un esposo que haga todas estas cosas para que yo me sienta mejor… ah, pero si ya lo tengo.

Sonia Gonzálvez

2 thoughts on “Activista radical

  1. INTERESANTE REFLEXIÓN, HEMOS CAMBIADO MUCHAS COSAS, PERO OTRAS NO TANTO ACTUALMENTE LAS MUJERES SON LAS QUE MAYORITARIAMENTE SIGUEN PIDIENDO LAS REDUCCIONES DE JORNADA, LAS QUE RENUNCIAN A LOS CONTRATOS LABORALES, LAS QUE PIDEN AGRUPACIÓN HORARIA OARA EL CUIDADO DE MAYORES Y DE HIJOS EN EL PUESTO DE TRABAJO.
    SON ELLAS LAS QUE TRABAJAN DENTRO Y FUERA DEL HOGAR, LAS QUE SE SIENTEN CULPABLES SI TRABAJAN Y NO CUIDADN DE SUS HIJOS, SON ELLAS LAS QUE NO SON CONTRATADAS POR LAS EMPRESAS ETC ETC.

    TODAVÍA QUEDA MUCHO POR HACER, HAY QUE EDUCAR A LOS HIJOS/AS, PARA QUE SEAN HOMBRES Y MUJERES CON IGUALDAD DE OPORTUNIDADES Y DERECHOS.

    LAS MUJERES TIENEN QUE DEJAR DE SENTIRSE CULPABLES.

    LOS ANUNCIOS DE TELEVISIÓN FIJAROS,NLAS QUE COMPRAN HEMOAL SON ELLAS PORQUE SUFREN EN SILENCIO, TIENEN ARRUGAS Y SE PONEN CREMAS HIDRATANTES, TIENEN FLATULENCIASNY NO CABEN EN EL VESTIDO, TIENEN OJERAS, JUANETES, VARICES ETC ETC.

    ELLOS SALEN ESTUPENDOS GUAPOS, FORNIDOS, ATLÉTICOS, SIN CANAS, HUELEN BIEN EN FIN.

    HAY MUCHOOOOOO QUE CAMBIAR TODAVÍA.

Si deseas aportar tu opinión sobre esta noticia, por favor, deja aquí tu comentario.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.