Bienvenido Mr. Sánchez

Andrés MaestreAhora sí. Ha llegado justamente cuando más se le necesita. En el momento de mayor reproche y reivindicación del Consell valenciano hacia el Gobierno central. La Comunitat no puede esperar más. Es necesario que se acometa ya una remodelación del sistema de financiación autonómica. El pueblo valenciano no puede pagar los chantajes a los que el gobierno se suscribe. Alicante —y València y Castellón— merecen un mejor trato del ejecutivo central. La marginación a la que nos tienen sometidos debe acabar… Y ese día ha llegado. A partir de ahora todo eso ya es pasado. Mr. Sánchez se ha instalado en Moncloa, y lo ha hecho para cambiar el modo de gobernar. Se acabaron los servilismos políticos a cambio de votos. Ni en Cataluña, ni en el País Vasco, Canarias, Andalucía, ni en ningún otro territorio del estado volverán a estar por delante de la Comunidad Valenciana ‘por la cara’. Ahora todo se medirá con el mismo rasero. A cada uno lo que honestamente le pertenece.

Hacer oposición es una cosa y gobernar otra muy distinta

Sé que suena irónico —realmente lo es— y que revierte la responsabilidad de lo reclamado a quien ahora toma las riendas. Hacer oposición es una cosa y gobernar otra muy distinta. En cada posición una misma persona puede ser capaz de defender discursos contrapuestos. Lo que tiene de bueno ser un ciudadano sin militancia es que podemos pedir que los de ahora hagan lo que pedían a otros que hicieran. Y digo yo que no será complicado. Cuando uno reclama desde la oposición es porque está convencido de que se puede cumplir. Sino todo, al menos una gran parte de ello, lo más importante. Por eso debemos estar contentos del cambio. El nuevo Gobierno de España tiene todas las opciones para poder cumplir con la Comunidad Valenciana, a menos que el ejecutivo autonómico del ‘Botànic’ modifique de manera sustancial una de las cláusulas esenciales de su ‘contrato social’. Puede que dejen de reivindicar la modificación inmediata de la financiación autonómica y cesen en sus denuncias sobre la falta de inversión en el territorio de la Comunitat, aunque confiaremos que eso no va a ocurrir —por dar credibilidad al discurso—. Más de uno tendrá que pronunciar un discurso público como el que ofreció el magistral Pepe Isbert en la genial peli de Berlanga «Bienvenido Mr. Marshall», cuando pase el tiempo y no lleguen las inversiones prometidas.

En lo que va de año ha dimitido un alcalde y dos concejales del extinto tripartito municipal alicantino

Quién nos iba a decir —hace apenas dos meses— que el panorama político cambiaría con tanta fluidez. Este 2018 será recordado en Alicante por la sucesión de acontecimientos políticos inauditos. El 9 de abril hacía efectiva su dimisión el controvertido —y doblemente procesado— alcalde socialista, Gabriel Echávarri. La semana pasada dejaba su acta el exconcejal por Guanyar Alacant en el fallido tripartito, Víctor Domínguez —envuelto en unas adjudicaciones ‘poco éticas’—. Y este fin de semana hemos conocido el abandono de la amable Sofía Morales, una mujer volcada en la política por convicciones idealistas personales —en colisión frontal con sus excompañeros de corporación municipal—. Para colmo —entre dimisión y dimisión— el pasado viernes va y prospera la moción de censura planteada por Pedro Sánchez, y vuelve a cambiar el tablero de juego en el que estábamos empezando a colocar de nuevo las fichas. Poco le ha durado a Luis Barcala la sonrisa. El incombustible nuevo alcalde de Alicante contaba hace unos días cómo recorrió en tiempo récord las instalaciones de ¾al menos¾ tres ministerios, otros tantos despachos, algunas secretarías generales y mostradores varios para ayuntamientos con necesidades extremas. En un viaje exprés a la capital, Barcala presumía de haber desatascado asuntos que no estaban debidamente tramitados. Entonces los periodistas pensamos que ¡no hay nada como conocer a quien manda en Madrid! Hicimos cuentas; con los millones de remanente, las posibilidades de inversión, el ‘buenrollismo’ del nuevo gobierno municipal y la línea directa con los ministerios, a Alicante le había llegado la hora de recibir inversiones.  Y así será seguramente. A no ser que —como dicen algunos de mis amigos politólogos alicantinos— sea verdad eso de que “la conexión de las inversiones se hace con la afinidad política de sus gobernantes”. Es decir, que entre los que han apoyado la moción de censura y los que profesan la misma corriente política que el nuevo Presidente del Gobierno —que no es el caso de Ximo Puig— se repartirán lo que queda en la despensa.

Los artistas constructores de monumentos hacen horas extras para completar esas últimas figuras que darán actualidad social y política a las Hogueras del 90ª aniversario

Prefiero acabar esta columna en sentido circular, es decir, pensando —con la felicidad que da la ingenuidad— que a partir de ahora nos irá mejor en Alicante. Porque el nuevo alcalde hará lo que reprochaba que no hacía el anterior —limpieza incluída— y el nuevo Presidente del Gobierno traerá a la ciudad lo que el malvado Rajoy nos negaba —financiación, infraestructuras, reducción fiscal para la Volvo y más cariño—. En pocos días echaremos lo malo a la hoguera y renovaremos de nuevo la ilusión. De esto los alicantinos y las alicantinas tenemos experiencia. De momento, calentamos motores porque ya han empezado las hogueras y los artistas, maestros constructores de monumentos, hacen horas extras para completar esas últimas figuras que darán actualidad social y política a las Hogueras del 90ª aniversario.

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