Mentiras y silencios estruendosos

Juan Ravello Mas con FALDÓNAcabamos de conocer la sentencia dictada por la Audiencia Nacional relacionada con la primera época de la trama Gürtel, entre 1999 y 2005. Una sentencia con derivadas políticas que también trataré en el presente artículo.

En la sentencia se condena al Partido Popular como partícipe a título lucrativo al pago de 245.492 € por haberse beneficiado del dinero de la trama desconociendo su origen ilícito. Considero muy importante insistir en este último dato. Hay que reseñar tal y como lo hace en un artículo titulado “El partícipe a título lucrativo en el proceso penal” José María Torras Coll, profesor colaborador de la Escuela de Práctica Jurídica Profesional del Iltre. Colegio de Abogados de Sabadell y profesor del Máster Universitario en Abogacía de la Universidad Autónoma de Barcelona, en www.elderecho.com, que la participación a título lucrativo implica, y esto es importante, la ignorancia de la existencia del ilícito penal, en este caso el desconocimiento del origen ilícito del dinero, ya que se obtiene “un beneficio o aprovechamiento ilícito derivado del comportamiento penalmente punible atribuido a otro”, y la no participación como “responsable criminal del ilícito penal investigado”. Tal y como sigue detallando José María Torras Coll “en esencia, el partícipe a título lucrativo, es una tercera persona (física o jurídica o incluso un partido político) que aún cuando no se halle implicado, incriminado, como responsable criminal en el procedimiento penal puede ser llamado a responder civilmente, en el seno del propio proceso penal”, y continúa explicando “la diferencia esencial con el receptor criminal radica en la ajenidad al hecho criminal. Esto es, el receptador penal conoce que los efectos proceden de una infracción penal, mientras el partícipe lucrativo ignora la existencia del ilícito penal. Es decir, falta el elemento subjetivo, intelectual” (STS 23.11.1998-EDJ 1998/27002).

«el Tribunal Supremo requiere que el partícipe por título lucrativo desconozca que los efectos de los que se aprovecha provengan de la comisión de un delito o falta…”

Igualmente el abogado Juan Añón Calvete en el artículo titulado “Partícipe por título lucrativo” en noticias.juridicas.com, señala que “el partícipe a título lucrativo o receptador civil, no es compatible con ningún tipo de participación en la comisión de los hechos”, ya que “dicha participación no se corresponde con la participación en el delito”. En el mismo artículo y citando jurisprudencia del Tribunal Supremo se afirma que “se trata de una obligación civil que no tiene su origen en la participación en el delito, sino de modo objetivo en la existencia de un beneficio a título gratuito”. “El art. 122 del CP exige para su aplicación que una persona, no partícipe del delito ni autor de receptación o encubrimiento, se haya beneficiado de los efectos del delito por título lucrativo” (STS Nº 114/09 de 11 de febrero). Finalmente, y a modo de resumen, reseñar que tal y como se recoge en el citado artículo, “el Tribunal Supremo requiere que el partícipe por título lucrativo desconozca que los efectos de los que se aprovecha provengan de la comisión de un delito o falta…” y “el adquiriente a quien se declara responsable civil por título lucrativo, debe tener meramente conocimiento de la adquisición e ignorar la existencia de la comisión delictiva de donde provienen los efectos…”.

Por lo tanto, y añadiendo la existencia de un voto discrepante en el que se defiende la absolución del Partido Popular, por parte del magistrado Ángel Hurtado, presidente del tribunal en el que realiza afirmaciones tales como “al Partido Popular no se le ha enjuiciado por actividad delictiva alguna” o que “el PP sería ajeno a cualquier relación con la actividad delictiva que aquí se enjuicia…Hay que partir de su total ausencia de participación en los hechos delictivos y su desconocimiento de los mismos” o , y esto me parece especialmente importante por las condiciones que se han citado anteriormente para considerar a un partido político partícipe a título lucrativo, “la sentencia no explica en qué se basa para afirmar que el PP conocía lo que hacía en las agrupaciones de Majadahonda y Pozuelo, cuando en éstas, Guillermo Ortega y Jesús Sepúlveda estaban actuando a espaldas de su partido, y menos explica que el PP, como formación política, haya tenido un beneficio”, o “considero que los auténticos beneficiarios, aunque se entienda como una redundancia lo que digo, fueron quienes se beneficiaron realmente de las cantidades que proporcionó Francisco Correa”, en referencia a los alcaldes, “quienes realmente se beneficiaron fueron ellos, ya que son los que se presentan a las elecciones de 2003, y solo en cuanto son militantes de dicho partido, es por lo que se considera por las acusaciones beneficiado este”, o “Teniendo en cuenta que Francisco Correa a quien entregaba personalmente los fondos era a Guillermo Ortega y a Jesús Sepúlveda, se ve con más claridad la distancia que hay entre esas irregularidades y el PP nacional, y, en consecuencia, el desconocimiento de éste y la imposibilidad de control de los que se hiciera a sus espaldas. Lo hecho por unas concretas personas que situamos en agrupaciones municipales ha sido a espaldas y en contravención de lo que el partido deseaba”, añade el magistrado discrepante junto a otras consideraciones que por su extensión no puedo reproducir en el siguiente artículo, añadido al anuncio del Partido Popular de la interposición de un recurso ante el Tribunal Supremo, resulta cuanto menos chocante las reacciones políticas que se han producido en el ámbito político de la oposición.

¿Va a pactar Albert Rivera un acuerdo de gobierno con el PSOE y Podemos?

Que Pablo Iglesias afirme que el PP es “un partido de delincuentes al frente de un gobierno” o que el PSOE afirme que se trata de una sentencia “que implica políticamente al presidente del Gobierno y del PP Mariano Rajoy”, entra dentro de su lógica, aunque se trate de dos auténticos dislates, pero que Albert Rivera afirme que se plantea evaluar su apoyo al gobierno de Rajoy me parece una absoluta irresponsabilidad propia de un aprovechado, arribista, oportunista y populista político, porque Albert Rivera también lo es, de la política española. Porque, ¿qué va a hacer Rivera, apoyar la moción de censura que ya está pidiendo Podemos?, ¿va a pactar Albert Rivera un acuerdo de gobierno con el PSOE y Podemos?, ¿va a apoyar sistemáticamente todas las iniciativas parlamentarias que a partir de ahora plantee la oposición para llevar de derrota en derrota parlamentaria al Partido Popular?, ¿acaso Rivera se olvida de que un número importante de sus votantes proviene de antiguos votantes del Partido Popular, que dudo mucho le consientan el apoyo al PSOE y a Podemos o el pacto con ambas formaciones?, y sobre todo, ¿porqué miente Rivera?, porque miente cuando afirma que “no es una sentencia más, condenan por primera vez a un partido por corrupción, que es el partido que gobierna España”. El Partido Popular, señor Rivera, no ha sido condenado ni por corrupción, ni por financiación ilegal, ni por ningún acto delictivo, ilícito, ni penal, ni, aprenda Vd. Historia señor Rivera y no manipule, ha sido el primer partido condenado en España por corrupción ni financiación ilegal, ya que lo fue el PSOE en el caso Filesa y también lo ha sido, ya no se acuerda o no quiere acordarse y prefiere manipular por interés electoral, su tan denostada Convergencia Democrática de Cataluña en el caso Palau. Y miente Vd. señor Rivera cuando afirma que “en el momento más delicado para España, llega una condena por corrupción al Gobierno, que nos debilita como país”, mentira señor Rivera, ni el Gobierno de España ni ninguno de sus integrantes ha sido condenado por corrupción. Insisto, en determinados momentos Albert Rivera me parece mucho más oportunista y populista que Pablo Iglesias.

Durante la etapa de José María Aznar como presidente del PP era cuando Francisco Correa campaba a sus anchas por la sede de la calle Génova y es con la llegada de Mariano Rajoy a la presidencia nacional del PP cuando se da la orden de que se deje de trabajar con Correa

Y no quisiera acabar el presente artículo sin hablar de lo que en principio puede parecer un oxímoron, pero que es una realidad. El estruendoso silencio de José María Aznar, por cierto espero que ni él ni Albert Rivera nieguen su buena sintonía y relación, ante unos hechos que como tantos otros, están siendo juzgados en la actualidad pero que corresponden a la etapa en la que José María Aznar era presidente del gobierno y del Partido Popular. Porque a Eduardo Zaplana lo nombra Aznar, porque a Jaume Matas, lo nombra Aznar, porque a Rodrigo Rato lo nombra Aznar, porque Luis Bárcenas es gerente nacional del Partido Popular con  Aznar como presidente del PP, porque a Esperanza Aguirre, que nunca se enteraba de nada de lo que pasaba a su alrededor, la nombra Aznar, porque, y esto también se dijo en el juicio de la Gürtel, durante la etapa de José María Aznar como presidente del PP era cuando Francisco Correa campaba a sus anchas por la sede de la calle Génova y es con la llegada de Mariano Rajoy a la presidencia nacional del PP cuando se da la orden de que se deje de trabajar con Francisco Correa, tal y como lo reconoció el propio Francisco Correa en el juicio. Como digo, hay silencios estruendosos y José María Aznar le debe una explicación en primer lugar al conjunto de los españoles y en segundo lugar al Partido Popular. Ya está bien de silencios estruendosos vergonzosos y vergonzantes  de quien, por sus declaraciones y actitudes recientes, se pensaba que el Partido Popular era él.

 

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