Actualidad Alicante

Pan y circo

Manuel Avilés, escritor fondo blanco OPINIÓNEse era el lema de los emperadores romanos para tener a la plebe satisfecha y ese mismo lema tiene vigencia absoluta a día de hoy. La diversión, el alcohol y la manduca contribuyen al control social y a mantener tranquila y distraída a la población. De reparto de alimentos no hablaremos, por ahora, que en mis vueltas a pie a Alicante, cada día cuento más gente pidiendo limosna en cada calle, en cada portal y en cada terraza. Los carteles se repiten: acepto comida, tengo hambre, vivo en la calle, español sin recursos…y no creo que hagan eso por deporte. Limitémonos hoy, por tanto, al circo.

Entre Uefa, Champions, Nadal, el Tour y la Vuelta y la Moto GP, no tengo ni un minuto para pensar en la revalorización de las pensiones ni en si estas van a quedar reflejadas como derecho fundamental en la Constitución

Entre la copa de la Uefa, la final de la Champions, las victorias de Nadal, el Tour de Francia y la Vuelta que se nos vienen encima y la superioridad avasallante de Márquez en la Moto GP, no tengo ni un minuto para pensar en la revalorización de las pensiones ni en si estas van a quedar reflejadas como derecho fundamental en la Constitución. Vean mis congéneres caóticos, esos pensionistas que organizan manifestaciones sin convocatorias adecuadas para que no vaya nadie o vayan cuatro gatos que solo suscitan la ignorancia supina y las carcajadas de M. Rajoy.

Fíjense en los últimos acontecimientos políticos. PNV y diputados canarios: M.Rajoy  se ha desplazado hasta las islas atlánticas y volcánicas expresamente a hacerse la foto y a firmar pactos con ellos y les ha soltado casi trescientos ochenta millones de euros. Eso pueden los votos para aprobar leyes en el parlamento –léase presupuestos generales para que la derecha azul y la naranja, que son lo mismo, puedan seguir en sus poltronas.

Un partido de mayores de sesenta años votado por todos los mayores de sesenta años haría que apareciese como por arte de magia el dinero que dicen que no hay

Un partido de mayores de sesenta años votado por todos los mayores de sesenta años haría que apareciese como por arte de magia el dinero que dicen que no hay. Arrodillados los tendríamos ante los mismos pensionistas de los que ahora se ríen.  La gasolina –es solo un ejemplo- ha subido un nueve o un diez por ciento en los últimos meses, los alquileres también. Las pensiones el 0.25. Viva el estado de bienestar para los que siguen instalados en la abundancia de sus  privilegios.

La política se vive en estos  días en la prensa del corazón. De política ya no hablan los Miguel Ángel Aguilar, los Raúl del Pozo, los Millás o las Montero. Ahora, para escuchar análisis hay que ir a las reflexiones de los supervivientes de gran hermano –puesto con minúscula porque nada tiene que ver con la genialidad de George Orwell.

Soy un varón domado y alienado, deportes aparte, me he pasado el fin de semana en plan maruja total viendo la boda del siglo. Me han faltado la bata de boatiné, los rulos y el tinte para tapar las canas.  Cansado estoy de ver bodas los viernes en los juzgados de Alicante. La vida está llena de sorpresas: las parejas se colocan con sus mejores sonrisas, rentabilizando las ortodoncias, para hacerse las fotos frente al registro civil, junto a una yuca bien desarrollada para el sitio en el que han ido a alojarla. Lo que ahora son fotos de felicidad suprema –a ver cuánto dura en este mundo cambiante- era hace unos años el patio de menores de la cárcel alicantina. No hay valores absolutos: el mismo patio puede ser un talego y un lugar para  fotos idílicas.

Un cura negro que parece sacado del club de la comedia y el celebrante con un sonotone en cada oreja

Me trago la boda regia: un magnífico coro de negros que, aun con los pelos estirados y chorreando gomina, cantan como para envidiarlos eternamente. Un cura negro que parece sacado del club de la comedia y el celebrante con un sonotone en cada oreja. Ahí juro que pospondré mi visita a esas tiendas para sordos aunque yo lo que soy es mutilado de guerra por la desgracia de haber hecho la mili en artillería. En la alfombra roja un desfile hortera: vestido de novia de Givenchy de ciento quince mi pavos –idéntico a las decenas que he visto yo en el patio de menores antes dicho-, la suegra va acompañada por otro cura con capa pluvial. No hay madrina y el novio y el padrino andan con una gorra de plato que parece hurtada a Trapero –el mosso de esquadra de la sedición.

Sacan un primer plano del desfile con escuadrón de caballería incluido y un caballo se carga el glamour haciendo sus necesidades irremediablemente. No miro los sombreritos inverosímiles que obligadamente lucen las señoras. Disfruto con el coro negro de Gospel que canta “Stand by me” divinamente mientras el mejor periodista del mundo mundial dice que el 60% de la sociedad inglesa no aprueba esa boda con una mestiza. Se ve que ha hecho la encuesta en el club del jubilado preguntando desde Tutankamon a Lola Flores y desde Fernando VII hasta Paquito Natillas, su yerno, para hablar con porcentajes tan ajustados y verosímiles. La plebe disfruta con la hoguera de vanidades, el circo nos distancia de la realidad. Viendo los brillos y los faralaes de los millonarios invitados todos vemos nuestro sueldo y nuestras pensiones subidas como la espuma.

Pablo Iglesias e Irene Montero se han comprado un casoplón del copón. Atrás quedo Vallecas y la revuelta social del 15 M.

Sigue el desfile de figuras del corazón, estrellas del papel couché y me encuentro con una desagradable sorpresa. Robo el mando a distancia y  cambio de cadena:  Pablo Iglesias e Irene Montero se han comprado un casoplón del copón. Atrás quedo Vallecas y la revuelta social del 15 M. Yo no digo que cada uno no pueda gastarse su dinero en la casa que quiera  pero… ¿Dónde quedan las ideas durante tanto tiempo vendidas y la coherencia predicada?

A todos se les llena la boca con los débiles, los oprimidos y los más vulnerables. Y al final… más pronto que tarde te das cuenta de que es mentira

Otra vez tengo que sacar al mago, al adivino Orwell a la palestra. Lean ustedes “Rebelión en la granja”. Hay una revolución de los animales de una granja contra el granjero. Tras la rebelión, los ganadores caen en los mismos defectos que perseguían y que decían que iban a enmendar. He ahí la desilusión de la política: todos predican su entrega al pueblo, su trabajo contínuo por la sociedad, el dejarse la piel cada día luchando por los derechos de los demás. A todos se les llena la boca con los débiles, los oprimidos y los más vulnerables. Y al final… más pronto que tarde te das cuenta de que es mentira que lo único que pretendían era vivir como Dios y tener enchufes en los masters.

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