Arde Alicante

Diego A. Menor AutónomosNuestro Alicante no sólo arde cada día 24 de Junio en su noche de San Juan. Arde desde hace años casi todos los días, abocada a una cremà de un fuego poco purificador, donde la ciudad no encuentra su destino, sus gestores, de variados signos políticos, todavía menos. Muy cambiantes en estos últimos tiempos y aquejados de incapacidad o de presuntas corrupciones.

La ciudad tiene un destino. Es una ciudad turística, enclavada en la costa del mediterráneo con una historia de muchos siglos, con un clima privilegiado donde el sol veranea todo el año, en una provincia donde la montaña, llena de valles frondosos, se junta con su costa llena de playas de arena fina y donde ejercemos —o deberíamos hacerlo— de capital de esta hermosa, variada y rica provincia.

Cuando veo que desde fuera quieren más a la ciudad que los que la habitamos, siento dolor por la falta de ese querer y de conocimiento de nuestros atractivos, que son muchos.

Donde en vez de construir, nos dedicamos a mirar nuestro ombligo lleno de vanidades, envidias, recelos… donde los  intereses personales eclipsan el bien común y se acude más a la resta que a la suma.

El ansia de poder no deja  paso a mejores liderazgos capacitados para llevar a nuestra ciudad a un mayor y sostenible crecimiento

La vanidad y el ansia de poder a todos los niveles —político, empresarial…— no deja  paso a mejores liderazgos, capacitados para llevar a nuestra ciudad a un mayor y sostenible crecimiento, tanto a nivel turístico —por ser el destino principal— como al industrial y de servicios, creando las condiciones idóneas para atraer actividad económica a nuestra ciudad.

Nos dedicamos a lo “mío”, frente a “lo nuestro”. Donde no defendemos Alicante y provincia, frente a la Comunidad y Estado, que tantas veces no nos valoran como debieran. Donde pasando o no nuestras fronteras nos vendemos a los poderes exteriores por nombramientos y prebendas, de espaldas a nuestra ciudad. Nos gusta utilizar el clientelismo. Después vienen las quejas de discriminación y de que —efectivamente— mandan más los de fuera más que los de dentro.

Hacen falta soluciones y liderazgo para una ciudad que no crece como las del entorno, para que tenga el peso que se merece como cuarta provincia de Expaña

Qué soluciones tenemos para una ciudad que no se quiere a sí mismo, que no cuida su imagen y limpieza, lastrado por ese sentimiento de desidia, con una limpieza deficiente  pero aumentada con nuestro propio incivismo.

Qué soluciones tenemos para una ciudad que no crece igual que el entorno, generando menos actividad y empleo.

Qué soluciones tenemos para que la ciudad tenga el peso que se merece en esta comunidad y en el Estado,  siendo la cuarta provincia en riqueza.

Qué soluciones tenemos para una ciudad falta de liderazgos.

Soluciones, todas. Una ciudad arde, muchos pirómanos y poco bombero en ella, Empecemos por ser bomberos, apagando estos fuegos, empezando por amar a nuestra ciudad, conociéndola, respetándola, cuidándola, construyendo y que tu voto, sin equivocaciones, sirva para encontrar a esos líderes y gestores de la ciudad para el próximo año 2019, nuestras elecciones municipales. A fecha de hoy nos puede generar una gran incertidumbre, pero hay que intentarlo y meditarlo, falta un año.

Sobre todo escucha, abre tus ojos, mira las cosas buenas que tiene la vida y cuan privilegiados somos de vivir en Alicante.

Que Alicante nos oiga y solo apaguemos fuegos la Noche de San Juan con sentimiento y alicantinismo.

 

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